sábado, 23 de junio de 2012

BARRERAS ARQUITECTONICAS


RAFAEL KORTABARRIA MIEMBRO DE TRAUTI ELKARTEA, ASOCIACIÓN SIN BARRERAS DE OÑATI


"Nuestro objetivo es que se supriman, en la medida de lo posible, las barreras arquitectónicas en Oñati"

Eliminar las barreras arquitectónicas para disfrutar de una movilidad mucho más cómoda y sin obstáculos es la reivindicación que mueve a los miembros de Trauti Elkartea de Oñati, que aglutina a personas con diferentes discapacidades. El grupo tiene las puertas abiertas
Subir la acera, cruzar un paso de cebra, beber agua de una fuente... Todas estas cosas que parecen tan simples pueden convertirse en un verdadero obstáculo diario para algunos ciudadanos. A estas alturas, muchos municipios aún no están preparados para que las personas con discapacidades físicas puedan transitar por ellos con absoluta normalidad. En Oñati, el colectivo se ha aglutinado en torno a la asociación Trauti, que trabaja para que, urbanísticamente hablando, "el pueblo sea igual para todos". Rafael Kortabarria es uno de los miembros del grupo. Perdió la vista hace 20 años como consecuencia de una diabetes. "Lo importante de vivir ciego completamente es no apurarte", explica sosegadamente antes de dar paso a la entrevista.



¿Cómo surgió la idea de crear la asociación?



Es curioso, hace catorce años ya teníamos el logotipo hecho aunque la asociación no llegó a fundarse como tal. Cada uno íbamos por libre con nuestras peticiones al Ayuntamiento. Yo defendía a los invidentes de Oñati, que ahora seremos doce o trece, otros hacían los propio con los problemas que tienen las personas en sillas de ruedas... Sin embargo, fue en junio del pasado año cuando hicimos la primera reunión y acordamos juntarnos todos para hacer más fuerza y presentar nuestras quejas o propuestas de forma conjunta en el Consistorio. Con los estatutos de constitución empezamos en febrero.



¿Cuántos integrantes son?



Entre 18 y 20 personas. Representamos a invidentes, personas en sillas de ruedas, con muletas... La asociación es heterogénea y está abierta a todo aquel que quiera colaborar. Queremos abarcar todos los aspectos relacionados con cualquier tipo de minusvalía. Nos solemos juntar en un local de Pake Leku o en la casa de cultura y, además, el primer martes de cada mes nos reunimos con técnicos y miembros del Gobierno municipal, que están receptivos a nuestros planteamientos.



¿Cuáles son los objetivos?



El primordial es que en la medida de lo posible se supriman las barreras arquitectónicas en Oñati, que no es un municipio de lo más complicado pero puede mejorar. Hemos identificado más de una veintena de asignaturas pendientes, algunas de las cuales vienen ya desde muy lejos.



Pónganos algún ejemplo.



Hay cuestiones prioritarias a las que todavía no se les ha dado una solución. En el entorno de Zahor (Natra) y Berezao hay un tráfico impresionante y las aceras están poco definidas. Cada cierta distancia, según la normativa, tiene que haber un tramo de acera más ancha para permitir maniobrar a las personas en silla de ruedas por si quieren dar la vuelta. Por otro lado, en el cementerio, hay muchas chinas (piedras pequeñas) que dificultan la movilidad de las sillas de ruedas. Hemos pedido que se acondicione un hormigón impreso en forma de cruz, desde la puerta de entrada hasta la capilla y en la perpendicular de derecha a izquierda. En el acceso a la zona nueva hay un montacargas para llevar el féretro y proponemos estudiar la opción de colocar algo que permita bajar también la silla de ruedas.



El día a día es una carrera de obstáculos...



Los ciegos tenemos nuestras limitaciones, como la orientación, pero con el tiempo se aprende. Las personas en sillas de ruedas tienen grandes problemas. Por ejemplo, en una obra nueva como la de Errekalde, el canalón por donde baja el agua cuando llueve y que a los invidentes nos sirve de guía a través del bastón, ya no está al ras de la acera. Al haber creado una plataforma única se ha colocado entre la carretera y los coches porque a alguien se le ha ocurrido que queda más bonito. Los pivotes de las calles, las barreras en los accesos a algunos establecimientos, el pavimento irregular hasta la Hospedería de Arantzazu... son obstáculos con los que hay que lidiar. Muchas son cuestiones sencillas que pueden evitarse desde el principio. Es cierto que algunas cosas están bien y que otras se han logrado, como colocar barandillas en zonas concretas.



¿Piden, entonces, que se les tenga en cuenta a la hora de afrontar una actuación urbanística?



Así es. Los técnicos y entendidos saben mucho de leyes, de teoría..., pero en la práctica la experiencia la tenemos nosotros. Ponerse dentro de la piel de un ciego es muy difícil. Cierran los ojos, se hacen a la idea pero luego vuelven a abrirlos y ven. Nosotros no vemos ni antes ni después. En toda la calle Bidebarrieta, desde el polideportivo a Triana, hay rebajes en los pasos de cebra que han sido diseñados por gente que entiende de planos, pero no con los afectados.



En octubre está previsto iniciar las obras de mejora de la accesibilidad en el entorno del centro de salud. Tendrán sus propias propuestas.



Hemos mantenido alguna reunión y se han discutido varias cosas. El trayecto hacia el ambulatorio es bastante complicado. Nuestro objetivo también es concienciar y generar sensibilización hacia nosotros.
ANABEL DOMINGUEZ - Viernes, 22 de Junio de 2012 - Actualizado a las 05:31h

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