viernes, 8 de junio de 2012

CABALLOS.

El sueño de un susurrador de caballos


Jon Elorza ultima la apertura de 'Pottoka-leku', un centro equino en plena naturaleza

Pottokas y caballos. Jon, con el más joven de la veintena de ejemplares de que dispone. :: MARIAN
08.06.12 - 02:01 - MARIAN GONZALEZ
OÑATI.

Hay noticias que en medio de la omnipresente crisis son una bocanada de aire fresco. Jon Elorza no es un emprendedor al uso. Tras dos décadas trabajando en la fábrica, ha decidido hacer su sueño realidad: vivir de los caballos, y en la actualidad ultima la puesta en marcha de 'Pottoka leku', un enclave natural alejado del mundanal ruido en el barrio rural de Uribarri, en el que poner en práctica sus dotes para la equinoterapia, el 'coaching' y, sobre todo, enseñar a amar y a disfrutar de los caballos.


Meterse en semejante embajada con la que está cayendo podría considerarse para algunos una locura, pero en su caso es la respuesta a una necesidad. Su experiencia con los caballos le ha ayudado a conocerse mejor, sabe lo que quiere, lo que le gusta, y va a intentar vivir de ello. «Los caballos siempre me han llenado -explica--, así que aunque todavía me pregunto si estaré haciendo lo correcto, voy a intentar hacer realidad este sueño» explica mientras ve como va tomando forma 'Pottoka-leku'.

Jon llevaba ya unos años trabajando con caballos en el caserío familiar. Disfrutaba mucho con ello, así que al quedarse en paro, decidió dar el paso definitivo y montar el centro que se estrena, aunque todavía sea bajo mínimos, el próximo día 25 con el arranque de la Uda Kanpaina. Los escolares oñatiarras podrán conocer mejor el mundo del caballo, interpretar sus movimientos, subirse a ellos a pelo (sin silla) y disfrutarlos. « Habrá cursos por la mañana (de 10.30 a 12.30) y por la tarde (de 15.30 a 17.30) -explica- porque a partir de esa hora tengo las sesiones de equinoterapia».

Y es que esta instalación no va a ser un centro al uso. Jon ya ha impartido cursos de 'coaching', lleva a cabo sesiones de equinoterapia, y colabora en el ciclo formativo 'Conducción de actividades físico-deportivas en el medio natural', que imparte el Instituto Zuazola-Larraña. Es más, dos de sus alumnos realizarán este verano prácticas con él, y el miércoles todos ellos celebraron una animada barbacoa en la instalación para celebrar el fin de curso.

Jon hace gala de su paciencia e intuición con los animales trabajando emociones, sensaciones, la comunicación y el conocimiento personal. Y es que su centro no quiere ser un mero picadero, es un lugar mucho más abierto a todo tipo de actividades equinas. « Los caballos tienen el don de hacernos sentir emociones , informaciones que podemos utilizar para mejorar y crecer» explica.

La equinoterapia es la actividad que más repercusión pública ha tenido. Está principalmente dirigida a niños con discapacidades motores o mentales ya que el contacto con el caballo proporciona múltiples sensaciones que influyen positivamente en los ámbitos social, sensorial y motórico, pero esta metodología basada en la comunicación con los animales permite también mejorar las relaciones.

« Luci Ress, profesora con la que realicé un curso de doma natural fue la que me abrió los ojos sobre el mundo de posibilidades existente en este campo, así que al quedarme en paro decidí especializarme en equinoterapia en Barcelona. Luego hice un curso de 'coaching', que ayuda al autoconocimiento y a mejorar nuestras habilidades. La psicología equina, por ejemplo, es una gran clave para comprender el liderazgo» explica.

400 metros cuadrados

En 'Pottoka leku' trabajan estos días a todo tren para poder iniciar la campaña de verano en la nueva instalación, un centro de 400 m2 en el que además de la cuadra para alimentar los animales, habrá un picadero cubierto, sala de espera, un aula de formación, servicios, ofice y la zona de administración y del personal. Casi 200.000 euros de inversión, que le permitirán trabajar sin depender de la climatología. Jon no ha querido dejar nada al azar y por eso ha elegido un enclave solitario, entre Oñati y Arantzazu, para que no se rompa la armonía con la naturaleza.

La incertidumbre sobre si está haciendo lo correcto, se desvanece en cuanto está con 'Darkus', 'Ekain', 'Juanlu', 'Epona', 'Soria' o 'Airos', sus 'hijos equinos' ( tiene dos joyitas en casa que son los que ponen los nombres a los animales) y ayuda a niños con problemas o ve cómo gente de todas edades disfruta.

El vértigo que le produce la próxima inauguración de Pottoka-leku, que no empezará a funcionar al cien por cien hasta finales de año, lo colma con mucha ilusión, pasión por lo que hace y muchos proyectos. Algunos bastante novedosos como un curso de educación emocional exclusivo para mujeres, que quiere desarrollar en octubre abierto a todo el territorio.

El hombre que susurra a los caballos en las faldas de Aloña, no espera el éxito que tuvo la película de Robert Reford que hizo famosa la equinoterapia, se conforma con poder disfrutar trabajando con sus caballos, porque si trabaja, el sueño seguirá adelante.

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