lunes, 5 de septiembre de 2011

San Lucas 6,6-11.


Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo.
Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: "Levántate y quédate de pie delante de todos". El se levantó y permaneció de pie.
Luego les dijo: "Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?".
Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada.
Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Oñatzen...



La lluvia no consiguió amargar el 40 aniversario a Oñatz

Cientos de pañuelitos rojos con el dibujo de unos pies dejaban claro ayer que Oñatz estaba de aniversario. Dantzaris, txistularis y colaboradores de distintas generaciones se vistieron de fiesta, y aunque la lluvia no suele ser buena compañera de este tipo de celebraciones, los alrededor de 300 oñatiarras que participaron en la jornada conmemorativa del 40 aniversario de la agrupación, no se amilanaron y disfrutaron al máximo de un encuentro que aunó folklore, gastronomía e historia.

sábado, 3 de septiembre de 2011

OÑATZEN EGUNA



Trescientas personas celebran hoy el 40 aniversario de Oñatz
La comida popular será la cita más multitudinaria junto a las exhibiciones previstas por las calles
03.09.11 - 03:15 - MARIAN GONZALEZ OÑATI.

Oñatz se viste hoy de fiesta en una celebración muy especial concebida como un homenaje popular al espíritu de la agrupación de danzas. Distintas generaciones de oñatiarras celebrarán cuatro décadas de pasión por el folklore euskaldun. Todos unidos por una afición, para algunos pasión, que en algún momento cultivaron y que les permitió forjar un buen número de amistades.
Finalmente serán alrededor de 300 los dantzaris, txistularis y colaboradores que en algún momento han pasado por la agrupación que inundarán las calles con los brios de Oñatz.
El año pasado la agrupación como tal, conmemoró su 40 aniversario, y como por distintos motivos no pudieron celebrarlo, han decidido hacerlo este año como aperitivo a las fiestas patronales y el Haurren Eguna.
El programa festivo se abrirá a las 12.00 en el frontón con un hamaiketako . A las 13.00 ofrecerán en la plaza la Ikurrin Dantza, y luego disfrutarán de un poteo antes de sentarse a la mesa en la comida popular que se ha organizado en el polideportivo. En la sobremesa no faltarán bertsolaris, trikitixa y por su puesto bailes, pero el plato fuerte a nivel folclórico será la Larrain Dantza que ofrecerán por las calles hasta en anochecer. Para recuperar la técnica perdida por años de inactividad, los más veteranos protagonizaron varios ensayos en el mes de julio, así que ya están listos para disfrutar al máximo de una jornada de homenajes, recuerdos y reencuentro.

San Gregorio Magno.3 Agosto


Hoy desearía presentar la figura de uno de los mayores Padres en la historia de la Iglesia, uno de los cuatro doctores de Occidente, el Papa San Gregorio, que fue obispo de Roma entre el año 590 y el 604, y que mereció de parte de la tradición el título Magnus/Grande. ¡Gregorio fue verdaderamente un gran Papa y un gran Doctor de la Iglesia!

Nació en Roma, en torno a 540, de una rica familia patricia de la gens Anicia, que se distinguía no sólo por la nobleza de sangre, sino también por el apego a la fe cristiana y por los servicios prestados a la Sede Apostólica. De esta familia procedían dos Papas: Felix III (483-492), tatarabuelo de Gregorio, y Agapito (535-536).

La casa en la que Gregorio creció se alzaba en el Clivus Scauri, rodeada de solemnes edificios que testimoniaban la grandeza de la antigua Roma y la fuerza espiritual del cristianismo. Para inspirarle elevados sentimientos cristianos estuvieron además los ejemplos de sus padres Gordiano y Silvia, ambos venerados como santos, y los de sus tías paternas Emiliana y Tarsilia, que vivían en la propia casa como vírgenes consagradas en un camino compartido de oración y ascesis. Gregorio ingresó pronto en la carrera administrativa, que había seguido también su padre, y en 572 alcanzó la cima, convirtiéndose en prefecto de la ciudad.

Este cargo, complicado por la tristeza de aquellos tiempos, le permitió aplicarse en un amplio radio a todo tipo de problemas administrativos, obteniendo de ellos luz para sus futuras tareas. En particular quedó en él un profundo sentido del orden y de la disciplina: cuando se convirtió en Papa, sugerirá a los obispos que tomen como modelo en la gestión de los asuntos eclesiásticos la diligencia y el respeto de las leyes propias de los funcionarios civiles.

Aquella vida no le debía satisfacer, visto que, no mucho después, decidió dejar todo cargo civil para retirarse en su casa y comenzar la vida de monje, transformando la casa de familia en el monasterio de San Andrés al Celio. De este período de vida monástica, vida de diálogo permanente con el Señor en la escucha de su palabra, quedó en él una perenne nostalgia que siempre de nuevo y cada vez más aparece en sus homilías: en medio del acoso de las preocupaciones pastorales, lo recordará varias veces en sus escritos como un tiempo feliz de recogimiento en Dios, de dedicación a la oración, de serena inmersión en el estudio.

Pudo así adquirir ese profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia del que se sirvió después en sus obras. Pero el retiro claustral de Gregorio no duró mucho. La preciosa experiencia madurada en la administración civil en un período cargado de graves problemas, las relaciones que tuvo en esta tarea con los bizantinos, la estima universal que se había ganado, indujeron al Papa Pelagio a nombrarle diácono y a enviarle a Constantinopla como su "apocrisiario" -hoy se diría "Nuncio Apostólico"-- para favorecer la superación de los últimos restos de la controversia monofisista y sobre todo para obtener el apoyo del emperador en el esfuerzo de contener la presión longobarda.

La permanencia en Constantinopla, donde había reanudado la vida monástica con un grupo de monjes, fue importantísima para Gregorio, pues le permitió ganar experiencia directa en el mundo bizantino, así como aproximarse al problema de los Longobardos, que después pondría a dura prueba su habilidad y su energía en los años del Pontificado. Pasados algunos años fue llamado de nuevo a Roma por el Papa, quien le nombró su secretario.

Eran años difíciles: las continuas lluvias, el desbordamiento de los ríos y la carestía afligían muchas zonas de Italia y la propia Roma. Al final se desató la peste, que causó numerosas víctimas, entre ellas también el Papa Pelagio II. El clero, el pueblo y el senado fueron unánimes en elegir como su sucesor en la Sede de Pedro precisamente a él, a Gregorio. Intentó resistirse, incluso buscando la fuga, pero todo fue inútil: al final tuvo que ceder. Era el año 590.

Reconociendo en cuanto había sucedido la voluntad de Dios, el nuevo Pontífice se puso inmediatamente al trabajo con empeño. Desde el principio reveló una visión singularmente lúcida de la realidad con la que debía medirse, una extraordinaria capacidad de trabajo al afrontar los asuntos tanto eclesiales como civiles, un constante equilibrio en las decisiones, también valientes, que su misión le imponía. Se conserva de su gobierno una amplia documentación gracias al Registro de sus cartas (aproximadamente 800), en las que se refleja el afrontamiento diario de los complejos interrogantes que llegaban a su mesa.

Eran cuestiones que procedían de los obispos, de los abades, de los clérigos, y también de las autoridades civiles de todo orden y grado. Entre los problemas que afligían en aquel tiempo a Italia y Roma había uno de particular relevancia en el ámbito tanto civil como eclesial: la cuestión longobarda. A ella dedicó el Papa toda energía posible con vistas a una solución verdaderamente pacificadora.

A diferencia del Emperador bizantino, que partía del presupuesto de que los Longobardos eran sólo individuos burdos y depredadores a quienes había que derrotar o exterminar, san Gregorio veía a esta gente con los ojos del buen pastor, preocupado de anunciarles la palabra de salvación, estableciendo con ellos relaciones de fraternidad orientadas a una futura paz fundada en el respeto recíproco y en la serena convivencia entre italianos, imperiales y longobardos.

Se preocupó de la conversión de los jóvenes pueblos y de la nueva organización civil de Europa: los Visigodos de España, los Francos, los Sajones, los inmigrantes en Bretaña y los Longobardos fueron los destinatarios privilegiados de su misión evangelizadora. Ayer celebramos la memoria litúrgica de san Agustín de Canterbury, guía de un grupo de monjes a los que Gregorio encomendó acudir a Bretaña para evangelizar Inglaterra.

Para obtener una paz efectiva en Roma y en Italia, el Papa se empeñó a fondo -era un verdadero pacificador-- emprendiendo una estrecha negociación con el rey longobardo Agilulfo. Tal conversación llevó a un período de tregua que duró unos tres años (598 - 601), tras los cuales fue posible estipular en 603 un armisticio más estable. Este resultado positivo se logró gracias también a los contactos paralelos que, entretanto, el Papa mantenía con la reina Teodolinda, que era una princesa bávara y, a diferencia de los jefes de los otros pueblos germanos, era católica, profundamente católica.

Se conserva una serie de cartas del Papa Gregorio a esta reina, en las que él muestra su estima y su amistad hacia aquella. Teodolinda consiguió, poco a poco, orientar al rey hacia el catolicismo, preparando así el camino a la paz. El Papa se preocupó también de enviarle las reliquias para la basílica de san Juan Bautista que ella hizo levantar en Monza, y no dejó de hacerle llegar expresiones de felicitación y preciosos regalos para la misma catedral de Monza con ocasión del nacimiento y del bautismo de su hijo Adaloaldo.

La vicisitud de esta reina constituye un bello testimonio sobre la importancia de las mujeres en la historia de la Iglesia. En el fondo, los objetivos sobre los que Gregorio apuntó constantemente fueron tres: contener la expansión de los Longobardos en Italia, sustraer a la reina Teodolinda de la influencia de los cismáticos y reforzar la fe católica, así como mediar entre Longobardos y Bizantinos con vistas a un acuerdo que garantizara la paz en la península y a la vez consintiera desarrollar una acción evangelizadora entre los propios Longobardos.

Por lo tanto fue doble su constante orientación en la compleja situación: promover acuerdos en el plano diplomático-político, difundir el anuncio de la verdadera fe entre las poblaciones. Junto a la acción meramente espiritual y pastoral, el Papa Gregorio fue activo protagonista también de una multiforme actividad social. Con las rentas del conspicuo patrimonio que la Sede romana poseía en Italia, especialmente en Sicilia, compró y distribuyó trigo, socorrió a quien se encontraba en necesidad, ayudó a sacerdotes, monjes y monjas que vivían en la indigencia, pagó rescates de ciudadanos que habían caído prisioneros de los Longobardos, adquirió armisticios y treguas.

Además desarrolló tanto en Roma como en otras partes de Italia una atenta obra de reordenamiento administrativo, impartiendo instrucciones precisas para que los bienes de la Iglesia, útiles a su subsistencia y a su obra evangelizadora en el mundo, se gestionaran con absoluta rectitud y según las reglas de la justicia y de la misericordia. Exigía que los colonos fueran protegidos de los abusos de los concesionarios de las tierras de propiedad de la Iglesia y, en caso de fraude, que fueran resarcidos con prontitud, para que no se contaminara con beneficios deshonestos el rostro de la Esposa de Cristo.

Gregorio llevó a cabo esta intensa actividad a pesar de su incierta salud, que le obligaba con frecuencia a guardar cama durante largos días. Los ayunos que había practicado en los años de la vida monástica le habían ocasionado serios trastornos digestivos. Además su voz era muy débil, de forma que a menudo tenía que confiar al diácono la lectura de sus homilías para que los fieles de las basílicas romanas pudieran oírle. En cualquier caso hacía lo posible por celebrar en los días de fiesta Missarum sollemnia, esto es, la Misa solemne, y entonces se encontraba personalmente con el pueblo de Dios, que le apreciaba mucho porque veía en él la referencia autorizada para obtener seguridad: no por casualidad se le atribuyó pronto el título de consul Dei.

A pesar de las dificilísimas condiciones en las que tuvo que actuar, consiguió conquistar, gracias a la santidad de vida y a la rica humanidad, la confianza de los fieles, logrando para su tiempo y para el futuro resultados verdaderamente grandiosos. Era un hombre inmerso en Dios: el deseo de Dios estaba siempre vivo en el fondo de su alma y precisamente por esto estaba siempre muy cerca del prójimo, de las necesidades de la gente de su época.

En un tiempo desastroso, más aún, desesperado, supo crear paz y esperanza. Este hombre de Dios nos muestra las verdaderas fuentes de la paz, de dónde viene la esperanza, y se convierte así en una guía también para nosotros hoy. Benedicto XVI , catequesis sobre los Padres de la Iglesia

San Lucas 6,1-5.


Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: "¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?".
Jesús les respondió: "¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?".
Después les dijo: "El hijo del hombre es dueño del sábado".

viernes, 2 de septiembre de 2011

OÑATZEN EGUNA




300 bat lagun Oñatz taldearen 40. urteurrena ospatzeko

Guztiek dute hitzordua 12:00etan Foruen enparantzako pilotalekuan. Musikarekin girotuta poteoa egingo dute, baina, aurretik, aurreskua edo ikurrin-dantza dantzatuko dute. 14:30ean herri bazkaria egingo dute kiroldegiko pilotalekuan. Jai eguna bukatzeko Larrain dantza erraldoia egingo dute plazan, 19:30ean.

1962an Oñatz kultura elkartea sortu zen; besteak beste, abesbatza eta mendi taldea zituen.

Txutxin 1968an dantza eskolak ematen hasi zen Zubillagako neska-mutiko talde batekin eta lehen dantza saio egin zuten 1969an Santurtzin. Urtebete geroago Oñatz kultura elkarteak pentsatu zuen Haur Dantzarien Eguna Oñatin ospatzea.

Dantza talderik ez zegoenez, Zubillagako neska-mutikoek egin zuten dantza. "Haren ondotik deialdia egin genuen herrian umeak dantza taldera erakartzeko eta Zubillagakoek bat egin zuten taldearekin", gogoratu du Txutxin-ek.

Oñatz dantza taldeko kideek eskolak ematen dituzte: egun 200 bat neska-mutikok dihardute dantzan 60 irakasleren aginduetara.

TXANDA


Txanda pone en marcha el juego 'Txantxikuaren bila'
02.09.11 - 03:12 - M.G. OÑATI.


Los aficionados a los juegos de localización del estilo de la búsqueda del tesoro, tienen un reto hasta la víspera de San Miguel en los comercios de Oñati. Txanda ha organizado su particular «búsqueda del txantxiku» con premios en vales de compra de 50 euros a los que den con la mascota de los comerciantes.
La ranita pretende contagiarse del ritmo festivo del mes de septiembre oñatiarra.«Es una manera de poner nuestro granito de arena a la fiesta y que la gente se anime a visitar las tiendas a la vuelta del verano con el aliciente de encontrar el txantxiku y llevarse el premio» explican los tenderos oñatiarras. Y como el número de asociados de Txanda asciende a 65, hay dónde buscar.
Como todo txantxiku que se precie la mascota no puede estar quieta y saltará a otra tienda cada vez que sea localizada. Así que el número premios dependerá de la rapidez o lentitud en hallarla.
Inició su recorrido ayer y no parará de esconderse hasta el 28 de septiembre.