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lunes, 26 de octubre de 2015

TXISTULARI EGUNA

Debagoieneko txistulari asko elkartu ditu Aretxabaletan, Txistulari Egunak

Mirari Altube 2015-10-26 10:49   Kultura  Aretxabaleta BERRIAK
Seigarrenez ospatu dute Txistulari Eguna Leintz aldeko txistulariek, eta Oñati, Soraluze eta Zumarragakoak izan dituzte lagun. Ia 30 txistulari elkartu dira Aretxabaletako kaleak girotu eta txistuaren bueltan egun pasa dotorea egiteko asmoarekin.

Txistua aitzakia hartuta lagunekin elkartu, herriko kaleak girotu eta partiturak eta lanak konpartitzeko asmoarekin hasi zuten Txistulari Eguna orain dela sei urte Eskoriatzan, eta gero eta lagun gehiago elkartzen dira. Aurten Demetrio Iriarte txistularia izan dute gogoan jaio zeneko ehungarren urteurrenean, eta haren omenez Aretxabaletan ospatu dute eguna iaz legez.
Kalejira joan dira lehenengo eta ondoren Herriko Plazan elkartu dira. Alardea egin dute han, eta Iriarteren hainbat piezarekin girotu plaza; beste batzuen artean Aleluia zortzikoa, Arabako otoitza eta Erañatar Ramon jo dituzte.
Aretxabaletako txistulariek, gainera, taldekide bat omendu gura izan dute ekitaldian: Jokin Antxia. Aretxabaletan txistu taldea desagertzear egon zen sasoian hark egindako ahalegina eskertu gura izan diote: "Orain hemen bagaude zuri eskerrak da", esan dio Inaxio Garro lagunak. Eta ekitaldia bukatu dute Ikusi mendizaleak kantuan eginda herritarrekin batera.

miércoles, 13 de mayo de 2015

DEMETRIO IRIARTE.


Demetrio, una vida pegada al txistu

Los actos del centenario del nacimiento de Demetrio Iriarte (1915-1997) reivindicarán la figura del txistulari y compositor, además de dar a conocer su obra completa. Aretxabaleta acogerá diversas citas que arrancarán el próximo día 24
ANABEL DOMINGUEZ - Martes, 12 de Mayo de 2015 - Actualizado a las 10:30h

Demetrio junto con otro músicos.
Demetrio junto con otro músicos. (Organización del centenario)
El txistu, ese instrumento querido, al que la gente le tiene simpatía, con siglos de tradición a sus espaldas y que nunca pasa de moda, tiene un nombre propio para muchos aretxabaletarras: Demetrio Iriarte. En el año en el que se cumple el centenario de su nacimiento vino al mundo en Oñati el 21 de diciembre de 1915, el formidable txistulari y compositor, que ha dejado huella en la historia de este popular instrumento, será protagonista de los actos que desde este mes y hasta finales de año vestirán Aretxabaleta. Biribilketas, fandangos, zortzikos, arin-arin, rapsodias, alboradas... forman parte del legado de Iriarte que firmó más de 150 obras a lo largo de su vida. Aretxabaletako Txistulari taldea, con la ayuda de la agrupación del archivo fotográfico se han embarcado en la tarea de conmemorar el centenario de Demetrio Iriarte con varios objetivos al frente. "Queremos recuperar y dar a conocer su obra completa, además de reivindicar su figura como una persona clave en la evolución de la música en el siglo XX en Aretxabaleta, especialmente con el txistu. Esto puede animar a los jóvenes a conocer nuestro instrumento y sus posibilidades", manifestó el txistulari y miembro del colectivo organizador, Jokin Antxia.
Pero a través de este programa se pretende, asimismo, abrir la veda de la colaboración futura con otros grupos musicales del municipio, así como con el resto de formaciones de la comarca que mantienen vivo, con la personalidad propia que le caracteriza, el sonido del txistu.
Desde muy niño, el protagonista de este reportaje se adiestró en los sones tradicionales del txistu y el tamboril. Lo llevaba en los genes. Su abuelo Galo y su padre, también llamado Demetrio, fueron los primeros representantes de una saga familiar de txistularis de la que han formado parte, igualmente, su hermano Higinio y sus primos de Urretxu.
En los tiempos de la Guerra Civil, Iriarte se alistó voluntario como gudari en el batallón Saseta. Estuvo preso y tras quedar en libertad, en marzo de 1942 regresó a Oñati. Dos años más tarde y con el fin de labrarse un futuro, abrió un negocio de sastrería en Aretxabaleta, donde ocupó la plaza de tamborilero en el Ayuntamiento. En esta localidad formó una familia con Mertxe Zubizarreta con la que tuvo tres hijos: Arantza, Aurora y Koldo. "Los años de la posguerra fueron muy duros y socialmente la gente necesitaba olvidar las penurias. Aquí surge el carácter de Demetrio que tomó parte en cuantas iniciativas culturales se desarrollaron en Aretxabaleta: la UDA, la banda de música, la academia Alkar, dantza taldea...", recordó el txistulari Inaxio Garro.
Director de la banda Junto con Juan Luis Izagirre, Pepe Urtubi y otras personas que compartían sus mismas inquietudes, Iriarte alumbró la banda municipal de música en 1951, de la que llevó la batuta y que estuvo en marcha hasta 1967. "Con Bernardino Zubia, entonces alcalde, solía ir a Vitoria al acuartelamiento de Flandes a captar jóvenes reclutas para la banda. De este modo y, a su vez, con algunos contactos en La Rioja se consiguió completar la formación; gracias a ello un buen grupo de jóvenes riojanos enraizaron sus familias en Aretxabaleta", rememoró Garro.
Iriarte sembró otros muchos logros. En su empeño por transmitir y preservar las identidades culturales vascas a través de la música fue director de la academia Alkar donde se formaron decenas de jóvenes aretxabaletarras. Dirigió infinidad de alardes en Euskal Herria y tuvo una participación activa en el mantenimiento del instrumento "en épocas realmente complicadas". En su retiro laboral no se quedó de brazos cruzados. Al contrario, fundó y estuvo al frente de la banda de txistularis jubilados de Gipuzkoa y fue el primer presidente del hogar Basotxo de Aretxabaleta. En 1985 se retiró de la escena pública y siete años mas tarde, recibió la medalla de oro de la asociación de txistularis de Euskal Herria.
Retazos de una vida intensa que también tienen reflejo en sus composiciones. "Es autor de más de 150 obras para txistu, de las que 47 están publicadas en la revista Txistulari", destacó Antxia, al tiempo que incidió en la cantidad de piezas que Demetrio dedicó a la familia, amigos, clubes deportivos..., sin duda, un indicador de su extensa vida social.
Diversos actos ilustrados con el cartel diseñado por Katalin Antxia ensalzarán la figura de Iriarte. Levantarán el telón el 24 de mayo con el recital que ofrecerán la banda municipal de Gasteiz y txistularis de Arrasate, Eskoriatza, Oñati y Aretxabaleta.

domingo, 27 de octubre de 2013

martes, 22 de octubre de 2013

IV. txistulari eguna

Bailarako txistuak Eskoriatzan zehar

Urr. 19, 2013, 3:14 p.m. Jagoba Domingo
Bailarako IV. txistulari eguna ospatzen ari dira Eskoriatzan eta gaurkoan 45 lagun inguru batu dira bertan gozatu eta txistua klasizismora lotuta egon beharrik ez duela aldarrikatzera. Horretarako, goizeko kalejiraz gain, eguerdian Eskoriatzako Plazan Pirritx eta Porrotxen 'Maite zaitut' edo pasa den San Pedro jaietan estreinaturiko 'Herri Taupadak' kantuak jo dituzte.
Gustura asko ibili direla aitortu digute txistulariak eta dagoeneko jende aurrean egin beharrekoak bukatuta, euren jaiari ekin diote. Eguerdiko saiorako, plazara jende dezente hurbildu da; ohiko zortziko eta kontrapasez gain, kantu modernoago edo garaikideagoak entzuteko. Besteak beste, Jon Pagaldai eskoriatzarrak sorturiko Herri taupadak ikuskizuneko zati bat interpretatu dute, txistua sintetizadore zein batukadarekin uztartu daitekeela argitzeko.

domingo, 10 de marzo de 2013

RECUERDOS.NOSTALGIA.


En recuerdo de quienes fueron mis primeros "MAESTROS" y compañeros ya fallecidos,
y dedicado a una Oñatiarra que reside en Girona y es "visitadora"habitual de este blog.
MILA ESKER!!!

domingo, 14 de agosto de 2011

Un alarde con mucha historia



No solo hubo música en la 34 edición del Alarde de Txistularis de Semana Grande. Hubo también un recuerdo a ‘Aitzol’ y al ‘renacimiento’ vasco
14.08.11 - 11:41 - MIREN IMAZ SAN SEBASTIÁN

Después del cañonazo, el canto del ‘Artillero’ y la consiguiente animación callejera, el Alarde de Txistularis que tiene lugar en una Plaza de la Constitución tan concurrida como siempre, viene a ser la confirmación de que, efectivamente, la Semana Grande ha comenzado.
El gran encuentro de los txistularis organizado por la sección guipuzcoana de Euskal Herriko Txistulari Elkartea y txistulari.com alcanzó ayer su 34 edición y, tal como corresponde, tuvo música. Mucha música de calidad interpretada con la maestría que caracteriza a los intérpretes que ocuparon el escenario, con uno de los edificios más emblemáticos de San Sebastián como fondo: los txistularis de Euskal Herriko Txistularien Elkartea; el quinteto de metal compuesto por Julio García, Aitor Gascón, Izaskun Ocón, Ibon Izagirre y Alazne Alberdi; Jon Irazoki a los teclados; el bajo de Aitor Arozena; la flauta de Juantxo Vega; la percusión de Agustin Laskurain y Javier Lera y, a la guitarra, Xanet Arozena. También intervinieron dantzaris del grupo Oinkari de Villabona, la bertsolari Maialen Lujanbio y el cantante Antton Valverde.
Pero el concierto, presentado Xabier Otaegi y dirigido por Jose Ignazio Ansorena Miner, tuvo también mucho de Historia. Historia contada a través de la música y de las intervenciones de Lujanbio, porque, en el 75 aniversario del fusilamiento de José Ariztimuño, ‘Aitzol’, se recordó su memoria y, por extensión, la de todos los hombres y mujeres que a principios del siglo XX impulsaron el movimiento cultural vasco, «dándole una fuerza que hoy sigue viva».
Así, para el Alarde se preparó un programa dedicado a aquel movimiento, ‘Euskal Pizkundea’, que puede considerarse el renacimiento de la cultura vasca, que comenzó con ‘Mendigoizaleak’, una obra que transmite energía a raudales compuesta por el padre Hilario Olazaran. La elección de esta obra para el arranque no ha sido casual, ya que el padre Olazaran de Estella, gran amigo del padre Donostia y, como él, capuchino, fue un gran trabajador el pro de la cultura vasca.
Las intervenciones de Maialen Lujanbio, que ostenta en la actualidad el título de campeona de Euskadi de bertsolaris, tampoco estuvieron exentas de significado. Aitzol, como recordaron los organizadores, impulsó y dignificó el bertsolarismo, colocándolo en el camino que, de manera muy especial, ha ido recorriendo estos últimos años. La hernaniarra, máxima representante del actual bertsolarismo, resumió lo que fue ‘Euskal Pizkundea’ y la huella que dejó en generaciones posteriores, una huella que ha llegado hasta la actualidad. En el último tramo del concierto, Lujanbio dedicó también unos bertsos al modo en que, cuando el tercer milenio ya ha agotado su primera década, se puede seguir fiel, actualizándolo, al espíritu de ‘Euskal Pizkundea’.
La poesía fue también un campo en el que destacaron los principales dinamizadores del movimiento, y estuvo presente a través de las interpretaciones de Antton Valverde, que recuperó textos de Lizardi y Lauaxeta. La importancia que se concedió al baile y al folklore tuvo su reflejo en la actuación de los dantzaris de Baleuntxingo de Berastegi que, entre otras piezas, interpretaron las San Juan Dantzak de su pueblo, que precisamente se han bailado en esa localidad con motivo del reciente día de San Lorenzo. Canciones infantiles interpretadas por la solista Leire Erbiti y un recuerdo a Guridi completaron un programa que, guiño a guiño, detalle a detalle, se convirtió en una emotiva lección de Historia.

lunes, 3 de enero de 2011

Silboberri, Durango a la vanguardia del txistu en Euskal Herria

En Durango, en un pequeño local recubierto de fotos, pósters y partituras de txistu, tiene su sede Silboberri, la Asociación del Txistu de Euskal Herria, que ha logrado en una década avanzar en numerosos frentes abiertos para un instrumento demasiado asociado a la música popular.



Mikel CHAMIZO
Los primeros pasos de Silboberri, originalmente bajo el nombre Berziztu, se remontan a 1998, cuando un grupo de personas cercanas al mundo del txistu decidieron asociarse para impulsar la presencia del instrumento en la vida musical de Bizkaia. «El mundo de los txistularis estaba muy disgregado -recuerda Aitor Amilibia, que fue uno de los fundadores-: la Asociación General de Txistularis estaba centralizada sobre todo en Gipuzkoa y aquí había gente con inquietudes y con ganas de hacer cosas novedosas». La primera reunión tuvo lugar en Barakaldo, y allí se definieron las líneas maestras que habría de seguir la asociación: edición de partituras, recuperación de música que pudiera estar perdiéndose y, sobre todo, actualizar el repertorio para txistu mediante el encargo de nuevas obras a compositores. Los inicios de Berziztu en Barakaldo fueron dubitativos, con algunos socios que no terminaban de implicarse activamente con el proyecto, así que en 2000 la asociación se trasladó a Durango, lugar de residencia de los miembros de la actual junta directiva, respaldados por el ayuntamiento de la localidad, que les cedió un local en los bajos del polideportivo de Landako.
La primera iniciativa que llevó a cabo Berziztu allá por el 2000 fue el encargo de una obra a Carlos Ibarra, «Agurra», y su edición en partitura. Pero su presentación oficial en sociedad fue durante el alarde de fiestas de Durango, que había comenzado a organizar pocos años antes Sergio Torices, actual presidente de Silboberri, junto con otros jóvenes txistularis de la villa. Berziztu absorbió desde un punto de vista administrativo la organización del alarde, que fue creciendo mucho y terminó por convertirse en una de las principales citas de su agenda anual. El de Durango es, de hecho, uno de los alardes de txistularis más mayoritarios de Euskal Herria, al que llegan músicos de todo el territorio y que cuenta con la participación de coros y grupos de danzas, que cada año consiguen congregar a una numerosa audiencia. Es también, como curiosidad, el único alarde que tiene a un director de carrera, Javier Ituarte, dirigiendo a los txistularis.
Pero, al margen de citas multitudinarias, Aitor Amilibia incide sobre la importancia de lo más discreto, la edición de partituras, «porque al final supone promover la creación actual», explica. «Estamos poco a poco dando forma a un repertorio para txistu escrito en los lenguajes musicales que se emplean hoy en día. Además, todo lo que publicamos se ha estrenado en público y se ha dado a conocer», defiende el txistulari. Aunque no todo son compositores contemporáneos en el catálogo de Silboberri. Una de las tareas que la asociación se impuso desde un primer momento fue la de recuperar el legado de Rodrigo Alfredo de Santiago, un compositor de Barakaldo que murió en 1985 y que fue uno de los autores de música para txistu más prolíficos del siglo XX, con muchísimo material destinando a la enseñanza del instrumento y también numerosas obras de concierto. Todo ese material andaba perdido no se sabía dónde hasta que Maribel Roldán, coordinadora de Silboberri, comenzó a realizar sus pesquisas. «Lo primero era encontrar a la familia de De Santiago -recuerda Roldán-. Lo intenté llamando a los censos de las zonas por donde sabía que se había movido el compositor, hasta que al final localicé a sus herederos en A Coruña».
Roldán se puso en contacto telefónico con la familia y descubrió que todo el legado de De Santiago estaba acumulando polvo en un desván, así que ni corta ni perezosa se presentó en A Coruña para conocer personalmente a la familia y convencerles de que ese material era valiosísimo para el mundo del txistu. Al cabo de tres o cuatro reuniones, una furgoneta repleta con 150 kilos de partituras emprendió un largo viaje desde A Coruña hasta Errenteria, donde está Eresbil, el Archivo de la Música Vasca. Y, ya con el material a mano, Silboberri se embarcó en la prepararación de cuidadas ediciones de la música para txistu de De Santiago, cuya integral ocupará un total de seis gruesos volúmenes. Se han publicado, de momento, dos.
Otra actividad importante que organiza Silboberri es un concurso de composición. Se celebra bianualmente, con los años intermedios reservados para estrenar y difundir las obras ganadoras. «El primer concurso nació como una competición de obras para txistu solista -rememora la coordinadora de Silboberri-, pero a partir del segundo decidimos plantearlo para conjuntos de música de cámara que integrasen el txistu, con un mínimo de dos instrumentos y un máximo de cinco». La razón de este cambio fue, según Roldan, «aprovechar todas esas obras que los compositores tienen por ahí, despistadas en un cajón o simplemente esbozadas, y que con una serie de cambios quizá puedan ser aprovechadas para incluir el txistu». El cambio de formato del concurso lo hizo crecer en cuanto a la cantidad y la calidad de las obras que se recibían, pues en sus inicios, al concurso sólo entraban piezas escritas por txistularis, idiomáticas del instrumento pero sin demasiada calidad musical. Afortundamente, según Amilibia, «en las últimas ediciones estamos contando ya con un puñado de obras de gran enjundia, de esas que hacen trabajar duro al jurado».
Al concurso de hace dos años llegaron, incluso, obras desde otros países de Europa. ¿Cómo es posible que en Polonia conozcan, no ya la existencia del txistu, sino sus particularidades y posibilidades como instrumento? La razón es, probablemente, el trabajo que desempeña Silboberri en la difusión del txistu a través de internet. Además de su página web (hyperlink «http://www.silboberri.org/»www.silboberri.org) gestionan un canal de YouTube (Hyperlink «http://www.youtube.com/user/berziztu»www.youtube.com/user/berziztu) en el que hay ya alrededor de 50 vídeos con repertorio para txistu interpretado en directo, desde las músicas más tradicionales a las más experimentales: piezas de Jesús Egiguren, Gabriel Erkoreka, Martín Zalba o Urtzi Iraizoz, el doble ganador del último concurso de composición de Silboberri. También se puede encontrar, como curiosidad, la conocida «Sonata para flauta» de Poulenc, en una versión arreglada para txistu. Y todas estas obras, como han sido editadas en partitura, se pueden comprar directamente desde la página web de la asociación, lo que ha permitido que el txistu expanda sus posibi- lidades de difusión mucho más allá de las fronteras de Euskal Herria y que algún compositor extranjero se haya atrevido a hacer sus pinitos escribiendo para el instrumento.
El txistu tradicional es un instrumento de diseño muy básico. Es, en esencia, un tubo cilíndrico recto con un reducido número de agujeros, algo similar en concepto a las primeras flautas que construyeron los seres humanos en la prehistoria. Esta simpleza constructiva tiene un efecto negativo sobre la afinación del txistu, pues los saltos interválicos que se producen entre las notas no se corresponden del todo con la escala temperada que usamos en la música occidental. Se trata de un problema bien conocido por el público, y que los txistularis, en función de su pericia, consiguen paliar en mayor o menor medida, soplando con presiones de aire diferentes, pero la afinación nunca es del todo perfecta.
Aitor Amilibia, que además de vice-presidente de Silboberri es también un txistulari bien conocido por su virtuosismo, llevaba mucho tiempo preguntándose si no sería posible solucionar estas carencias técnicas del instrumento. Finalmente, un día se atrevió a acercarse a Jesús Alonso, catedrático de acústica en el Conservatorio de Bilbo y que se había doctorado en física acústica en la Universidad de Estocolmo, una de las más prestigiosas del mundo en esta especialidad. Amilibia le planteó una cuestión sencilla: si era posible mejorar la afinación del txistu mediante cambios en su construcción. «Tras un silencio prolongado, me contestó que sí, que era posible», recuerda Amilibia. Eso fue hace una década, y desde aquel momento Alonso y Amilibia se embarcaron en investigar cómo se podría mejorar la afinación del txistu, además de darle más cuerpo en el registro grave. Usando analizadores de espectro y elaborando cálculos matemáticos, Alonso llegó a un diseño de txistu en el que el tubo interno iba variando su grosor en diferentes tramos, corrigiendo de esta manera la irregularidad en los saltos interválicos.
Aunque Alonso murió hace pocos años, dejando inconclusa la investigación, en Silboberri decidieron continuar con el trabajo iniciado por el físico y hace unos meses presentaron los primeros prototipos de los nuevos txistus y silbotes, que llevan por nombre las iniciales de su creador, J.A.I. La noticia ha causado una pequeña conmoción en el reducido mundo de los txistularis, y ya se ha creado el debate entre los defensores del diseño tradicional y los del instrumento modificado. Aitor Amilibia cree que sólo es un primer paso en la evolución técnica del instrumento y que todavía falta mucho por hacer, pero también defiende que el nuevo txistu es superior al tradicional. «La prueba -dice Amiliba- es que todos aquellos a los que hemos dado el nuevo txistu han dejado de lado el antiguo».

domingo, 1 de agosto de 2010

Dantzaris de Lizarra homenajean a la Agrupación de Txistularis

El Padre Hilario Olazaran ha sido uno de los personajes más influyentes en la historia musical de Lizarra de las últimas décadas. Reconocido por su música natural, espontánea, improvisada y atrayente, este capuchino realizó una gran labor como profesor y compositor. La agrupación de txistularis que lleva su nombre ha recibido en estas fiestas el reconocimiento a su labor por parte de todas las generaciones de dantzaris de Lizarra.



Iñaki VIGOR

Alejandro María Olazaran nació en 1894 en Lizarra y en 1917 se ordenó sacerdote en los capuchinos, orden en la que tomó el nombre de Padre Hilario Olazaran. Destinado a Lekaroz (Baztan), conoció a Aita Donostia, colaboró con él en conciertos de violín y piano y recibió lecciones de composición. Su «Método de txistu y tamboril», publicado en la revista «Euskalerriaren alde» de Donostia en 1927, adquirió gran popularidad. Fue el primer manual de txistu y con él han aprendido a tañerlo cientos y cientos de jóvenes.

Tras el golpe de Estado de 1936 se exilió a Chile, donde amenizó con el txistu actos religiosos y culturales, y protagonizó un programa infantil de televisión en el que contaba cuen- tos que amenizaba musicalmente con melodías improvisadas. En 1963 regresó a Euskal Herria y en 1971 se le tributó un gran homenaje en Lizarra, al que acudieron dantzaris y txistularis de todo Euskal Herria y donde se le entregó la Medalla de Oro de la Asociación de Txistularis del País Vasco. Dos años más tarde murió en Iruñea.

Además de un gran legado musical, este amante del folklore vasco ha dejado escuela en su localidad natal. Jóvenes de varias generaciones se han enganchado al txistu gracias a él, y así surgió la Agrupación de Txistularis Padre Hilario Olazaran. Uno de los integrantes más veteranos es José Luis Aznarez, de 61 años de edad, que lleva media vida disfrutando y haciendo disfrutar con el txistu.

«Hilario Olazaran estaba muy bien considerado en su época -recuerda José Luis Aznarez-, pero, por ser una persona perseguida, no ha tenido después el reconocimiento que se merece».

El «pique» entre txistu y gaita

Curiosamente, ninguno de los actuales miembros que integran la Agrupación de Txistularis sabe exactamente cuándo se creó. «Aunque parece que ésta es tierra de gaiteros, en Lizarra el txistu es incluso más antiguo que la gaita», comenta Aznarez, quien admite que existe un cierto «pique» entre gaiteros y txistularis en casi todas las localidades, y que en el caso de Lizarra «se agudiza bastante más».

En este sentido, recuerda el conocido dicho de «¡Entre gaiteros te veas!», aunque precisa que «en general nos llevamos bastante bien» y que él toca ambos instrumentos indistintamente.

Este veterano músico recuerda el gran auge que tuvo el txistu en Lizarra, pero lamenta el bajón que ha tenido en los últimos años. «No sé por qué puñetas es, pero ahora a la juventud de Lizarra le atrae menos el txistu. Igual ocurre lo mismo en Iruñea, pero quizás por ser una ciudad más grande, parece que ahí hay más de todo», comenta Aznarez. Pese a todo, él se muestra muy orgulloso de tocar un instrumento que le gusta, y también de «ver bailar o cantar a los demás».

En la actualidad, el txistulari más joven de la Agrupación tiene 12 años, y el más veterano ya ha cumplido 66, pero entre uno y otro hay poco más de una docena de músicos que siguen tocando este instrumento. «Ahora nos solemos juntar entre doce y quince, y en fiestas llegamos a duplicar esta cifra. Tenemos la puerta abierta para que vengan los txistularis que se han tenido que ir fuera a estudiar o a trabajar», explica Aznarez.

El Baile de la Era, con txistu

Esa mayor presencia de txistularis se notó el pasado viernes durante el homenaje organizado por la asociación de ex dantzaris Francisco Beruete, con motivo de la XXV edición del Dantzari Eguna.

Después del cohete, los músicos se dirigieron a la Plaza de los Fueros para interpretar el Baile de la Era con txistu. «Aquí hay mucho purista que lo ve mal, porque parece que tocar la Era con txistu es pecado mortal, pero lo importante -remarca Aznarez- es tocarlo bien».
GARA

martes, 11 de mayo de 2010

Oñatiko Gotzon Osinaga txistu maisuari bere lana eskertzeko omenaldi beroa egin zioten Santa Anan



Martes, 11 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 07:40h.



Emozioz bete zen larunbat arratsaldean Oñatiko Santa Ana antzokia. Izan ere, bertan, Gotzon Osinaga txistularia protagonista zela egindako omenaldian jende ugari elkartu baitzen. Donostiako txistulari taldeak Jose Ignacio Ansorenaren gidaritzapean eskainitako emanaldiaren ondoren, herriko txistuaren maisuak, Osinagak, Euskal Herriko Txistularien elkartearen eskutik zilarrezko domina jaso zuen. Momentu hunkigarriak bizi izan ziren Santa Anan musikariari bere ahaleginak eta lana eskertzeko orduan. Gaztetxoen ahotsek, hainbat lagun eta ikasle izandakoek eta Asier Osinaga semearen hitzek berotu zuten ekitaldia. Hamalau urte zituenean, orduko Oñatiko udal txistulari taldeko zuzendari zen Higinio Iriarterekin hasi zen Osinaga txistua jotzen ikasten. Irudietan, familiarekin (ezkerrean) eta omenaldiaren une bat (eskuman).argazkiak: a.d.

domingo, 14 de marzo de 2010

Los txistularis tomaron Urretxu

Los txistularis son los músicos más estrechamente ligados a la cultura vasca. Una vez al año organizan su propia fiesta, Euskal Herriko Txistularien Biltzarra, y toman las calles de una localidad. La edición de 2010 se celebró ayer en Urretxu


SI hay unos músicos estrechamente ligados a la cultura vasca, ésos son los txistularis. No hay fiesta u homenaje en el que falten. Nunca fallan. Siempre tocando para que los demás bailen.
Una vez al año, en cambio, estos músicos toman todo el protagonismo: organizan su propia fiesta y se homenajean a sí mismos. Para ello, se reúnen en un municipio vasco. La Euskal Herriko Txistularien Biltzarra se celebra cada año en una provincia y la de 2010 tuvo lugar ayer en Urretxu.
Este año han elegido la localidad de Urola Garaia para poder celebrar con el grupo de txistularis local sus Bodas de Oro. Los actos comenzaron el viernes, con el concierto que tocó la agrupación de txistularis de Donostia en el salón Labeaga. Dirigidos por José Ignacio Ansorena, interpretaron composiciones de Tielman Susato, Joakin Oxinaga, Urtzi Iraizoz, José María González Bastida, Hilario Olazaran, Alex Iribar y el propio Ansorena. El recital fue del agrado de los urretxuarras que se dieron cita en la sala.
homenajeados
Dos guipuzcoanos y un vizcaino
Tal y como se ha indicado, ayer los txistularis celebraron su fiesta anual. Se dieron cita en Urretxu más de 150 músicos de todas las provincias. La representación guipuzcoana y la vizcaina fueron las más numerosas.
Para empezar, los miembros del grupo de Urretxu ofrecieron un pasacalle. Después, a las 9.30, los txistularis venidos de todo el País Vasco se congregaron en la plaza Iparragirre. Tras tocar en las calles de la localidad, acudieron a misa. De la parroquia de San Martín de Tours se dirigieron al ayuntamiento, por supuesto tocando sus instrumentos, y en la casa consistorial fueron objeto de una recepción por parte de las autoridades locales.
A las 12.00 horas se dirigieron al salón Labeaga, donde tuvo lugar la asamblea general. Una vez finalizó la reunión, se entregó la medalla de plata de la asociación a tres txistularis: el donostiarra Javier Hernández, el vecino de Galdakao Sabin Bikandi y el pasaitarra Txomin Agirregomezkorta. Los tres homenajeados fueron en su día directores de la revista Txistulari.
El más veterano de ellos es Hernández. Nació hace 70 años en Donostia y aprendió a tocar el txistu con Isidro Ansorena. Fue alumno y profesor del Conservatorio y director de la agrupación donostiarra. En la actualidad dirige la banda de Andoain.
Bikandi nació hace 44 años en Galdakao, pero él también fue alumno del Conservatorio de Donostia. Completó sus estudios en Londres y su tesis doctoral giró en torno al txistulari vizcaino Alejandro Aldekoa. En su día creó el grupo Axlor y en la actualidad trata de impulsar las romerías con el grupo Aiko.
En lo que respecta al pasaitarra Txomin Agirregomezkorta, fue alumno de Iñaki Otaño y de Alberto Urkijo antes de acudir al Conservatorio de Donostia. Al igual que Hernández, fue director de la agrupación de txistularis de la capital guipuzcoana.
Tras el homenaje tributado a estos tres músicos, los txistularis ofrecieron un pequeño recital. Después celebraron una comida de confraternización en el frontón Ederrena. Se congregaron cerca de 180 personas y durante la sobremesa actuó el grupo local Benta Zaharreko Mutiko Alaiak. Finalmente, por la tarde tuvo lugar una romería en la plaza Areizaga-Kalebarren
HEMEN

jueves, 11 de febrero de 2010

OTROS TIPOS DE MÚSICA



Lógicamente, la mayoría de los grupos de música folk del País Vasco han utilizado el txistu, aunque no suele ser el txistu en Fa sino la txirula, debido por un lado a su afinación en Do, y por otro a su sonido agudo, que destaca mejor sobre el resto de los instrumentos. Grupos como Izukaitz, Txanbela, Fanfare Xut, Azala, Oskorri, y sobre todo Xarnege han sabido conjugar el sonido de nuestros instrumentos populares con los más modernos, obteniendo una sonoridad propia e irrepetible.

También compositores de "World Music" como Tomás San Miguel en su álbum "Txalaparta" han encontrado un hueco a nuestro instrumento

miércoles, 10 de febrero de 2010

MÚSICA TRADICIONAL PARA TXISTU .1Y2

Este capítulo, y el siguiente, se han copiado de "Txistu, tratado de flauta Vasca" del P. Hilario Olazarán de Estella.

Pudiera creerse, viendo los reducidos recursos de la popular flauta vasca, que la música creada por este instrumento se limita a pocas y rudimentarias melodías. Sin embargo, de las publicadas hasta ahora en las principales colecciones y de las que todavía están inéditas, se pueden calcular en unas mil sus viejas melodías típicas. La conservación de tan rico tesoro, transmitido fielmente de Padres a hijos, es debido a los txistularis humildes y sin instrucción musical, principalmente de Navarra.

Las más antiguas melodías de txistu se caracterizan por su modalidad en Sol Mayor con Fa natural, idéntica al brillante modo séptimo del canto gregoriano. Se puede asegurar que toda la música de danza vasca está en los tonos mayores de sol con el Fa ya natural o ya sostenido, y de Do. Hay algunas verdaderas sorpresas tonales, por ejemplo, melodías en Fa mayor con el Si natural. Los tonos menores se suelen encontrar como modulaciones transitorias; casi nunca como el tono general de una pieza, si no es de reciente factura.

Una riquísima variedad de ritmos originalísimos, entre los que resalta el de Mlutil-dantza de Baztán y de algunos números de ezpata-dantza de Vizcaya y Oñati, dan realce a esas graciosas melodías.

DIVISION DE LA MUSICA DE TXISTU .2
CORTEJOS RELIGIOSOS. -Hay melodías tradicionales para acompañar los cortejos religiosos, como el zortziko del Corpus y el de San Juan en Tolosa y Oñati y las danzas procesionales de San Fermín de Lesaka, San Roque de Deba, y San Esteban de Vera del Bidasoa.

EI día de San Pedro, un arrantzale (pescador) de la Cofradía de Lekeitio baila ante la imagen de su Santo Patrón una ágil danza llamada kaixarranka, sobre el arca de los fondos de la Cofradía, sostenida por los hombros de ocho robustos cofrades.

La danza homenaje de la bandera del pueblo, girando y humillándose ante el Santísimo Sacramento al compás de solemne melodía, en la procesión del Corpus Christi de Doneztebe (Santesteban), Lesaka, Aranaz y otras villas de la cuenca navarra del Bidasoa, o ante su Santo Patrón, como en Beasain y algún otro pueblo, es una de las más características piezas de los cortejos religiosos.

RONDAS CALLEJERAS.-El primero de todos por su originalidad está el bellísimo eztai-soinu (música de bodas) de Baztán: así mismo los karrika-soñu o biribilketa, como ahora se les llama, en que predominan las ágiles marchas en compás de seis por ocho, existiendo otras más antiguas en dos por ocho; las alboradas, anuncio de fiesta, y en general toda marcha para acompañar comitivas civiles.

También se pueden clasificar entre éstos, Sagar-dantza (danza de las manzanas) de Baztán, que se baila de caserío en caserío, pidiendo dones para celebrar una buena merienda los días de Carnaval; y Miel Otxin, especie de mascarada con varios personajes grotescos, que se danza por las calles de Lantz también por Carnaval.

DANZAS-JUEGO - Las diversiones de los mozos acompañadas por música de txistu se pueden denominar danzas-juegos, por participar de ambos caracteres.

Estas suelen ser PUBLICAS en plazas y calles, como aintzara-yoku (juego del ganso), en que varios jóvenes a caballo, pasando por debajo de un gran bastidor, de cuyo travesaño pende un ganso, tratan de salir vencedores arrancando, a toda velocidad, el cuello del animal. Es popular en Leiza y Betelu (actualmente se celebra con un ganso muerto). Zagi-dantza (danza del odre), de Goizueta y Doneztebe; un odre, inflado, después de alegrar con su rojo licor a toda la muchachada, es golpeado acompasadamente por los garrotes (makilak) de los jóvenes danzantes.

Hay otras PRIVADAS, y éstas son muy numerosas, que sirven para entretener las prolongadas veladas invernales, alrededor de la amplia cocina central de los caseríos, ostatu (posadas), etc.

Son los que con asistencia de todo el pueblo y sus autoridades se danzan los días más señalados del año y los domingos. Se pueden clasificar en tres grupos.

Danzas guerreras, como ezpata-dantza, brokel-dantza y makil-dantza de Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra (Vera, Lesaka, Otsagi y Cortes con distinto modo de danzar).
Danzas masculinas o de muchachos solos, como los mutildantza (catorce formas distintas) de Baztán, Muxiko o Mutiko de Laburdi y Zuberoa y yantza-luze de Benabarra.
Danzas mixtas, en que intervienen las muchachas como figura principal, recibiendo el homenaje y haciendo pareja con los muchachos; por ejemplo el Aurresku de Vizcaya y Guipúzcoa; soka-dantza de Baztán y región del Bidasoa y sobre todo el Ingurutxo de Leiza y los de Ultzama y Larráun, junto a los cuales se puede clasificar el baile .

martes, 9 de febrero de 2010

EL TXISTU EN LA MÚSICA DE CÁMARA

Si, como decía el P. Olazarán, resulta sorprendente el número y variedad de músicas que durante siglos se han ido incorporando al repertorio tradicional de los txistularis, no lo es menos el hecho de que prácticamente todos los compositores del País Vasco hayan dedicado alguna composición a nuestro instrumento. En la mayoría de los casos se trata de obras menores, aptas para ser interpretadas por aficionados, pero algunas veces nos encontramos con pequeñas obras maestras.



Como he dicho antes, se empezaron a escribir obras para txistu durante el siglo XVIII. Lógicamente se trataba de músicas acordes con el gusto del tiempo, por lo que es frecuente encontrar Contrapases, Minuetos, Boleros etc. Precisamente en ésta época vivió Juan Ignacio de Iztueta, que recopiló las danzas más populares de Guipúzcoa junto con algunas canciones, y que se quejaba de que los txistularis de la época preferían tocar melodías modernas antes que los aires populares. Conviene destacar que, también en ésta época, el conjunto de flauta y tambor gozó de cierta fama en Francia, y que compositores como Jean Philippe Rameau le dedicaron composiciones conocidas como "Tambourin", basadas en las músicas interpretadas por los flautistas provenzales.

Durante estos años, las ciudades y algunos pueblos grandes de las provincias vascas de Guipúzcoa, Vizcaya y del norte de Navarra fueron formando sus bandas de txistularis que, ataviados con vistosos uniformes, daban solemnidad a las celebraciones y animaban las fiestas populares. Algunos de ellos llegaron a alcanzar un auténtico virtuosismo con el instrumento, lo que, a su vez, animaba a los compositores a escribir más y mejores obras para ellos.

Por lo general, los pueblos pequeños contaban con una pareja de txistularis y un tambor, mientras que las grandes poblaciones solían añadir un silbote a la formación, constituyendo lo que, poco a poco se ha convertido en la Banda de txistularis: dos txistus, silbote y tambor (llamado normalmente atabal). Estos músicos estaban en la nómina del pueblo, y para acceder a sus plazas debían pasar diversas oposiciones y exámenes que dieran fe de su valía.


Normalmente, con el fin de hacer su sonido más penetrante, los txistus se afinaban en "Fa brillante" (es decir su nota fundamental sonaba algo más alta que el Fa) por lo que resultaba difícil integrarlos en formaciones con otros instrumentos.

Últimamente, sin embargo, se han impuesto los instrumentos en Fa natural, lo que posibilita cualquier tipo de formación. Existen abundantes obras para txistu acompañado de piano, órgano, instrumentos de viento, cuerdas etc., y hay también gran número de composiciones para txistus y voces. Como culminación, en 1984 se estrenó el Concierto para Txistu y Orquesta, compuesto por Tomás Aragües Bernard y brillantemente interpretado por José Ignacio Ansorena al txistu y la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Urbano Ruiz Laorden.
FUENTE DE INFOR. REVISTA TXISTULARI

lunes, 8 de febrero de 2010

LOS ALARDES DE TXISTULARIS



Parece que fue desde principios del siglo XX cuando se fue extendiendo la costumbre de organizar conciertos multitudinarios de txistu durante las fiestas de pueblos y ciudades del País Vasco. A estos conciertos, llamados Alardes, llegaban txistularis de todo el país, por lo que eran un punto importante de reunión e intercambio. Hasta hace relativamente pocos años, únicamente participaban txistus (organizados entre 1as y 2as voces) y silbotes, pero últimamente también participan otros músicos, coros o cantantes solistas cuando la ocasión lo requiere. Esto y el gran nivel de ejecución de los actuales txistularis hacen de estos conciertos algo realmente agradable de escuchar.

domingo, 7 de febrero de 2010

LA ASOCIACIÓN DE TXISTULARIS


Nacida en 1927, esta Asociación, que cuenta actualmente con unos dos mil socios, ha servido como eje alrededor del cual se ha desarrollado la actividad txistulari. Durante estos años, con un paréntesis durante la dictadura de Franco, ha publicado la revista "Txistulari", de aparición trimestral, con noticias y partituras, ha colaborado en la celebración de innumerables alardes y conciertos, ha organizado ciclos de conferencias, cursillos etc. Actualmente hay más de 200 revistas publicadas, con más de siete mil páginas de música impresa, lo que da idea de la enorme labor desarrollada por esta asociación a través de los años

sábado, 6 de febrero de 2010

SITUACIÓN ACTUAL DEL TXISTU

Resulta un lugar común entre los txistularis hablar de que el txistu ha retrocedido terreno en los últimos años. Normalmente, se quiere decir con eso que cada vez se escucha menos "en la calle", ya que ha dejado paso a grupos de trikitixas, txarangas, bandas etc., o que la gente joven prefiere la energía y vitalidad del Rock o la magia rítmica que los DJs programan en las discotecas. Esto por supuesto es así, y además es lógico que así sea. No puede pretenderse que una sociedad moderna e industrial (o postindustrial) como la nuestra utilice las mismas formas de diversión que nuestros antepasados campesinos y pastores. Sin embargo, el txistu ha conseguido, en mi opinión, un lugar propio en el ámbito de la música de cámara, ha sabido dotarse de un repertorio rico y variado, y puede desempeñar en nuestra sociedad el papel que en otros lugares tiene la flauta de pico, es decir, servir de instrumento con el que, agrupaciones de aficionados a la música puedan, sin demasiadas dificultades técnicas, ver cumplido su deseo de "hacer música".

José Ignacio Ansorena, Director y Profesor de Txistu en el Conservatorio de San Sebastián, lo expresa de este modo:

Considero que nuestro instrumento merece tiempo, trabajo y dedicación. Por tres razones fundamentales. En primer lugar, existe una razón de tipo histórico, El txistu es un elemento tradicionalmente integrado en la cultura vasca. No como algunos ingenuamente creen porque la primera flauta de tres orificios se descubriera en zona vasca, cosa bastante difícil de creer y más aún de probar, sino porque, durante siglos, la cultura vasca ha ido perfilando un instrumento muy concreto, con una apariencia determinada, con un sonido característico con una práctica particular, que le es por tanto propio. Para quienes creemos que la tradición es un elemento que da cohesión a los pueblos, ésta es una razón importante, aunque no única.

Hay también una razón de tipo social. El txistu por su simplicidad de construcción está al margen da los grandes circuitos económicos. Sigue siendo y creo que seguirá siendo siempre un instrumento muy barato.

La tercera razón es de tipo estrictamente musical: el txistu es un instrumento de comunicación musical válido. Puedo aducir mi experiencia personal y la de tantos y tantos txistularis como prueba de lo dicho. En los años que llevo dedicado a la enseñanza del txistu en el Conservatorio de San Sebastián, han pasado por mi clase muchos jóvenes que han encontrado en el txistu su forma más idónea de expresión. Incluso en bastantes casos, estos mismos jóvenes estudiaban a la vez algún otro instrumento de los conocidos como universales. Sin embargo, el txistu no representaba para ellos un segundo instrumento o un instrumento menor, sino al contrario, generalmente era su instrumento preferido. No pretendo con estas palabras señalar que el txistu tenga más o menos posibilidades que otros instrumentos, que sea mejor o peor que los demás. Sencillamente, mi intención es explicar que lo mismo que otros instrumentos sirven para la expresión musical, también nuestro chiflico de palo vale.

viernes, 5 de febrero de 2010

¿QUÉ RITMOS SE TOCAN CON EL TAMBORIL?

Existen dantzas tradicionales vascas con ritmos comunes. Una forma de llevar el ritmo con el tamboril es:

jueves, 4 de febrero de 2010

¿CÓMO SE TOCA EL TXISTU?

No es éste el lugar apropiado para un método de Txistu. No obstante, en el gráfico se puede ver la digitación básica. Los agujeros que aparecen medio tapados, deberán taparse más o menos para conseguir la entonación adecuada.

¡Recuerda que el txistu se toca con la mano izquierda!

El txistu está afinado en Fa. Eso significa que, cuando en una partitura de txistu veas un Fa, el sonido que oirás será un Do. ¿Confuso, no? Se trata de costumbres antiguas, ya que antes se solía adjudicar la tonalidad de Do Mayor a la escala que partiera del sonido fundamental de un instrumento, independientemente de cual fuera.

¿CÓMO ES UN TXISTU MODERNO? .CARACTERÍSTICAS DEL TXISTU

Vemos un esquema orientativo para un txistu en Fa. Las medidas están en milímetros. Como puede verse, el agujero interior es cilíndrico.

La parte de madera suele ser de ébano o boj, aunque también se fabrican txistus de materiales sintéticos. Las partes metálicas son de alpaca, latón o plata.

CARACTERÍSTICAS DEL TXISTU
La familia instrumental del txistu la componen: el Txistu propiamente dicho, (afinado en Fa o Fa#) el Silbote (que se afina en Sib, Si ó Do, es decir una cuarta o quinta más baja que el txistu) y la txirula en Do, una octava más alta que el silbote. La digitación es la misma para todos los instrumentos, aunque, claro está, cada uno presenta sus particularidades.

A excepción de la txirula, que es toda de madera y se suele fabricar de una sola pieza, el resto de los instrumentos se fabrican articulados, con la parte inferior cambiable según la tonalidad en la que queramos interpretar. La madera más utilizada es el ébano, aunque se han utilizado otras como el boj o el nogal, e incluso materiales plásticos o metal. En cuanto a las partes metálicas, éstas suelen ser cromadas o, en los mejores instrumentos, de plata.

La afinación de un instrumento como el txistu, que carece de llaves y cuenta con sólo tres agujeros, es compleja y depende en gran medida del ejecutante. No obstante es primordial que la afinación básica del instrumento sea correcta, por lo que se han realizado gran número de investigaciones y ensayos hasta conseguir instrumentos como los actuales, capaces de interpretar afinadamente en cualquier tonalidad.

miércoles, 3 de febrero de 2010

UN PEQUEÑO APUNTE HISTÓRICO SOBRE EL TXISTU

Desde que en la más remota antigüedad, un primitivo habitante de las montañas vascas fabricó su primer txistu con un hueso de ave, este instrumento, adaptándose al gusto y a las técnicas de construcción de cada momento, ha acompañado al pueblo vasco. Y esto se debe no a la casualidad, sino al aprecio que los euskaldunes de todas las épocas han tenido y tienen hacia nuestro instrumento. J.I. Ansorena


Como es bien sabido, la flauta recta de tres agujeros ha sido conocida y utilizada por la mayoría de las culturas y civilizaciones, e incluso hoy en día existe en múltiples lugares. Al ser necesaria una sola mano para hacerla sonar, el músico dispone de la otra para percutir un instrumento rítmico, constituyendo de esta forma lo que se ha dado en llamar "orquesta de un solo hombre".

A menudo, tanto la afinación como las medidas de estas flautas son sólo aproximadas, lo que, cuando se tocan en solitario, no es gran problema. Esto ha impedido, sin embargo, que este tipo de flautas pudieran integrarse en formaciones musicales más amplias, quedando su uso restringido casi siempre al ámbito rural y folklórico.


Sin duda alguna, el txistu seguía esa misma trayectoria pero sucedió algo: Durante el siglo XVIII, un grupo de nobles vascos, liderados por el Conde de Peñaflorida, dieron lugar al movimiento de inspiración enciclopedista conocido como Ilustración Vasca, bajo cuya influencia, los tamborileros empezaron a interpretar, adaptar y componer músicas acordes con el gusto de la época. Y para ello, lógicamente, hubieron de hacer algunos cambios. Para empezar redimensionaron el instrumento hasta conseguir uno capaz de emitir una gama de dos octavas correctamente afinadas; inventaron también un txistu más grande, el llamado Silbote, lo que les posibilitó la escritura polifónica a varias voces y, por supuesto, se lanzaron a la composición y adaptación de obras para este txistu mejorado. No debe extrañar por tanto, que mucha de la música para txistu tenga unas cacterísticas (sencillez, melodías cantables pero muy adornadas, frases de regularidad extrema, terminaciones femeninas...) que denotan su orígen en la segunda mitad del siglo XVIII, como puede apreciarse en la conocida Reverencia, perteneciente al ciclo de danzas llamado Aurresku.


No obstante, estos cambios no afectaron demasiado al medio rural, donde los músicos, si bien adaptaron el nuevo formato de instrumento, siguieron interpretando sus melodías tradicionales. Esto ha dado lugar a dos tradiciones distintas: por un lado los tamborileros rurales, generalmente no instruidos musicalmente, y que interpretan las músicas transmitidas de generación en generación, y por otro la de los txistularis de las grandes poblaciones, que aprenden en escuelas de txistu y que interpretan música compuesta para txistu. Por supuesto, no se trata de compartimentos estancos y ha existido influencia mutua, pero la división, a grandes rasgos, todavía existe. Merece mención aparte el caso de Zuberoa o Soule, donde se ha conservado una variante del txistu, la txirula, de menor tamaño y con embocadura de madera o hueso a la antigua usanza, que se utiliza acompañada por un salterio de seis cuerdas, el Ttun-ttun. Se ha utilizado sobre todo para acompañar danzas, pero modernamente, al estar afinado en tono de concierto, es frecuente escucharlo en grupos de música folk, donde resalta por su timbre alegre y agudo.
Fuente de informacion revista TXISTULARI.