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domingo, 17 de enero de 2016

Llega la nieve.



17/01/2016.

Si la montaña no viene a mi,
yo voy a la montaña...
Pues siento mucho contradecir a Mahoma pero cuando Aloña se pone la camiseta del Madrid,
Como que no me cae muy bien,
Osea que otro dia sera....QUE FRIO!!!!


domingo, 13 de diciembre de 2015

Bob Marley.No dediques tiempo.....

Frases de Bob Marley


No dediques tiempo, a quien no lo valora. No dediques letras, a quien no las lee. No dediques amor, a quien no lo merece.(Bob Marley)

lunes, 17 de agosto de 2015

LA MUÑECA.



REFLEXIÓN
Un chico le regala a su novia una muñeca. Ella con rabia agarro la muñeca y la tiró a la calle.
Su novio llega y dice: Porque tiraste la muñeca? Ella responde: Porque no me gusto el regalo. El salió y agarro la muñeca, cuando de repente un coche lo atropello y causo su muerte. Al día del entierro, la novia llorando agarro la muñeca, la abrazo y la apretó fuerte y la muñeca dijo: Quieres casarte con migo?. Entonces ella impresionada dejo caer la muñeca y del bolsillo de la muñeca cayeron 2 anillos, donde estaba escrito: “Ama lo que tiene, antes que la vida te enseñe Amar lo que perdiste”…

jueves, 13 de agosto de 2015

MODA VERDE.

Leido en Facebook.
13/08/2015.


En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.
La señora pide disculpas y explica: “Es que no había esta moda verde en mis tiempos.”
El empleado le contestó: “Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente.”
Tiene razón: nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos:
En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda.
La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Pero lleva razón, no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos.
Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.
Pero tiene Vd. toda la razón. No teníamos la moda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos.
Pero está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.
Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa, no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de futbol. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico. En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.
Pero claro que está Vd. en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde.
Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos la/ estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura //toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.Pero,eso sí, no teníamos una moda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos.

jueves, 24 de julio de 2014

Einstein


La carta de Einstein a su hija.

En una carta dirigida a su hija hace una revelación donde le muestra al mundo la fuerza mayor encontrada en el universo.

Esa fuerza sustituye la masa o materia y deja esa fuerza en libertad. La fuerza se expresa como una mutual, que como la luz, se expresa tanto en vibración como en partícula.
"Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.
Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.
Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.
Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!".

Tu padre: Albert Einstein 
 

miércoles, 19 de marzo de 2014

CADA UNO HACE LO QUE PUEDE.

 Un anciano señor italiano vivía solo en Nueva Jersey. Quería plantar sus tomates, como cada año, pero era un trabajo difícil, ya que la tierra estaba dura. Su único hijo, Vincent, que solía ayudarle, estaba en prisión. El anciano le escribió una carta y le contó su problema.
Querido Vincent, estoy bastante triste porque parece que este año no podré plantar mis tomates. Me estoy haciendo demasiado viejo para cavarlo. Sé que se si estuvieses aquí no tendría ese problema. Sé que te gustaría cavarlos por mi, como en los viejos tiempos. Te quiere, Papá.
Unos días después recibió una carta de su hijo:
Querido papá, no caves en el jardín. Ahí es donde enterré los cuerpos. Te quiere, Vinnie.
A la mañana siguiente los agentes del FBI y la policía local llegaron y cavaron por todo el área sin encontrar ningún cuerpo. Se disculparon con el hombre y se fueron. Ese mismo día el anciano recibió una carta de su hijo.
Querido papá, ahora puedes plantar los tomates. Es lo mejor que he podido hacer en mi situación. Te quiere, Vinnie.

Un anciano señor italiano vivía solo en Nueva Jersey. Quería plantar sus tomates, como cada año, pero era un trabajo difícil, ya que la tierra estaba dura. Su único hijo, Vincent, que solía ayudarle, estaba en prisión. El anciano le escribió una carta y le contó su problema.
Querido Vincent, estoy bastante triste porque parece que este año no podré plantar mis tomates. Me estoy haciendo demasiado viejo para cavarlo. Sé que se si estuvieses aquí no tendría ese problema. Sé que te gustaría cavarlos por mi, como en los viejos tiempos. Te quiere, Papá.
Unos días después recibió una carta de su hijo:
Querido papá, no caves en el jardín. Ahí es donde enterré los cuerpos. Te quiere, Vinnie.
A la mañana siguiente los agentes del FBI y la policía local llegaron y cavaron por todo el área sin encontrar ningún cuerpo. Se disculparon con el hombre y se fueron. Ese mismo día el anciano recibió una carta de su hijo.
Querido papá, ahora puedes plantar los tomates. Es lo mejor que he podido hacer en mi situación. Te quiere, Vinnie.

jueves, 26 de diciembre de 2013

EL TONTO DEL PUEBLO.

EL TONTO DEL PUEBLO.


Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas dádivas y limosnas.
Diariamente ellos llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra menor, de 2000 reales.
Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.
- “Lo sé”, respondió, “no soy tan tonto”. Ya sé que la que cojo vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguecito acaba y no voy a ganar más mi moneda”.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
Pero la conclusión más interesante es:
Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, si no lo que uno piensa de sí mismo.
El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente.

sábado, 14 de diciembre de 2013

CARTA DE UN HIJO A SUS PADRES

CARTA DE UN HIJO A SUS PADRES

HIJOS PADRES
      No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.
      No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces;
y me enseñas a gritar a mí también.
Y…  yo no quiero hacerlo.
      No me des siempre órdenes. 
Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas,
yo lo haría más rápido y con más gusto.


Cumple las promesas, buenas y malas. 
Si me prometes un premio, dámelo;
pero también si es un castigo.
No me compares con nadie, 
especialmente con mi hermano o mi hermana. 
Si tú me haces sentirme mejor que los demás,
alguien va a sufrir;
y si me haces sentirme peor que los demás,
seré yo quien sufra.
No cambies de opinión tan a menudo
sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa decisión.
Déjame valerme por mí mismo.
Si tú haces todo por mí,
yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí,
ni me pidas que las diga por ti,
aunque sea para sacarte de un apuro.
Me haces sentirme mal
y perder la fe en lo que me dices.
Cuando yo hago algo malo, 
no me exijas que te diga el por qué lo hice.
A veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estés equivocado en algo, admítelo,
y crecerá la buena opinión que yo tengo de ti,
y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad 
con que tratas a tus amigos. 
Porque seamos familia
no quiere decir que no podamos ser amigos también.
No me digas que haga una cosa 
si tu no la haces. 
Yo aprenderé siempre lo que tú hagas,
aunque no me lo digas.
Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
Cuando te cuente un problema mío, 
no me digas “no tengo tiempo para bobadas”, 
o “eso no tiene importancia”. 
Trata de comprenderme y ayudarme.
Y quiéreme. Y dímelo. 
A mí me gusta oírtelo decir,
aunque tú no creas necesario decírmelo.

lunes, 26 de agosto de 2013

CORRUPCION.CRISIS....

Breve y excelente explicación de la corrupción y de los motivos de la crisis. Obligatorio escuchar y divulgar.

sábado, 17 de agosto de 2013

¿Por qué estáis andando en bicicleta?

“Un maestro Zen vio a cinco de sus discípulos volviendo del mercado en sus bicicletas. Cuando llegaron al monasterio y se bajaron, el maestro pregunto a los discípulos “¿Por qué estáis andando en bicicleta?”

El primer discípulo replico: “La bicicleta esta transportando este saco de patatas. Estoy contento de que no tenga que llevarlo en mi espalda.” El maestro encomió al primer discípulo“¡Eres un chico listo! Cuando crezcas no andarás encorvado como yo”

El segundo discípulo contesto “¡Me gusta ver los árboles y los campos pasar mientras pedaleo en el camino!” El maestro elogió al segundo discípulo, “Tus ojos están abiertos y ves el mundo”

El tercer discípulo replico “Cuando monto la bicicleta estoy contento de cantar nam myoho renge kyo.” El maestro dio su alabanza al tercer discípulo, “Tu mente girará con la facilidad de una rueda nueva de verdad”

El cuarto discípulo replico “Andando en bicicleta vivo en armonía con todos los seres vivos” El maestro estaba complacido y dijo al cuarto discípulo “Estas yendo por el camino dorado de la no agresión”

El quinto discípulo contesto: “Ando en mi bicicleta por andar en bicicleta” El maestro se arrodillo a los pies del quinto discípulo y le dijo “Soy tu discípulo””

lunes, 12 de agosto de 2013

De vinos con los niños o cómo volver loco al personal

De vinos con los niños o cómo volver loco al personal

2013 AGOSTO 12

 

Lo que voy a relatar me ha ocurrido en primera persona y es por ello que quizás me resulte difícil dejar de lado la crítica, pero aun y todo lo voy a intentar.

Resulta que estaba yo el viernes tomando un zurito con una amiga en una terracita de las que hay por el barrio; resulta que –cosa que yo desconocía- que han instaurado la costumbre varios bares de la plazuela regalar los viernes por la tarde junto con la consumición –cualquiera que esta sea- un pintxo de los de la barra. Es decir, que si pides un zurito te cobran 1,10€ y coges lo que quieras. Si tomas una cocacola te cobran 1,80€ y haces lo mismo. ¡Vaya, no está mal!

Allí estábamos mi amiga y yo contándonos la parte buena de la vida e intercambiando promesas de no ir un sólo día a ver los fuegos, por si nos perdemos entre la muchedumbre y no encontramos el camino de vuelta a casa, cuando me doy cuenta de que, para escucharnos mutuamente, cada vez teníamos que levantar la voz un poco más.

La cosa era que, justo al lado, había dos matrimonios con tres niños, – dos niñas y un niño de entre cinco y ocho años- con la mesa LLENA de vasos vacíos y platillos de pintxos –vacíos también. Vamos, que se estaban poniendo como el Quico y, digo yo, aprovechando la coyuntura para llegar cenados a casa, porque ellos bebían y les daban los mini bocatas a los chavales. Así que, como no podía ser de otra manera, bien servidos de vino blanco y tinto, iban añadiendo decibelios a la ya de por sí animada conversación.

No los conocíamos del barrio, iban vestidos “guapos”, ellos con corbata (sí, corbata y camisa blanca) y ellas taconazo, pantalón pitillo y maquillaje veraniego; dos parejitas en la treintena con sus niños a cuestas pasándoselo bien. Perfecto y de lo más agradable (sobre todo para ellos).

En una de estas, una de las criaturas vestida de rosa y lazos rosas, comienza a proferir alaridos pidiendo no sé qué y como su padre le decía “no, no y no, que ya te he comprado lo que querías antes…” y la madre le decía “ay niña, pídeselo a tu padre”, pues la tierna infanta se sentó en el suelo, bien pegadita a mi silla, y comenzó a patalear con sus sandalias rosas emitiendo unos aullidos que juro que parecía que la estaban desollando viva.

Como no podía ser de otra manera, mi pobrecillo perro –que estaba medio adormilado entre las patas de mi silla- se pegó un sobresalto horrible y me miró como diciendo: “¡sácame de aquí que me voy a quedar sordo!”

Servidora que ha tenido hijas que una vez fueron pequeñas y cogieron alguna casqueta, miró a los padres, anhelante, esperando el momento en que recogieran los bártulos y a su hija al borde del ataque de nervios y se largaran con viento fresco, más que nada por respeto a los demás usuarios de la terraza y por mínima vergüenza como padres.

Pero no.

Cinco, diez, quince y hasta veinte minutos en los que la niña seguía y seguía berreando mientras sus padres SE PEDIAN OTRA RONDA de cuatro vinos y cuatro pintxos más.

Le dije a mi amiga: -“¿nos vamos de aquí?” por pura supervivencia auditiva y neuronal, pero al levantarnos para irnos, como coincidió mi mirada con la de la niña –que seguía tirada en el suelo con su especial numerito- no me pude contener y le dije al padre que estaba bien cerquita:

(Ahora es donde viene mi metedura de pata y error garrafal)

-“Desde luego, si mi perro llevara un cuarto de hora ladrando como loco ya me habríais llamado la atención…”

Si dije, ya dije.

El padre encorbatado echó su silla hacia atrás con violencia, se levantó –un metro ochenta pasado- y encarándoseme me dijo de malísimas maneras y gritando (es que si no, con la hija con la sirena puesta no le iba a oir ni el cuello de su camisa)

-“¿¡Te molesta que mi hija llore¡? ¡Pues a tomar por culo! (sic y con perdón pero la poca educación es la del ciudadano, no la mía).

La madre se sumó corriendo al numerito del marido y me gritó:

-¡Amargada, que eres una amargada! ¡Cómo se nota que no has tenido hijos!

Y mi amiga y yo nos vimos presas de un ataque –era la noche de los ataques- de risa que les dejó desconcertados y más enfurecidos si cabe. (De todas maneras el alcohol supongo que colaboraba lo suyo también en toda esta historia; servidora, un zurito.)

Entonces el padre de la “princesa de la casa”, se me acercó peligrosamente y me entró por un segundo la duda de si me iba a soltar un puñetazo o morderme en la yugular (besarme no le habría permitido) y le dije a ver si tenía intención de pegarme porque entonces casi mejor que le iba a decir a mi amiga que lo inmortalizara con el móvil para colgarlo en mi muro de Facebook…

Pues eso… Que uvas con queso saben a queso.

En fin.

LaAlquimista

miércoles, 24 de julio de 2013

ESTA DAMA ES MI NOBEL!

Ha muerto una señora de 98 años que se llamaba Irena. Durante la Segunda Guerra mundial, Irena consiguió permiso para trabajar en el gueto de Varsovia, como especialista en cañerías y alcantarillas. Pero sus planes iban más allá....sabía cuales eran los planes de los nazis para los judíos (era alemana). Irena pasaba niños pequeños escondidos en el fondo de la caja de herramientas y llevaba un saco de xarpellera en la parte de atrás de la camioneta para los niños mas grandes.
También llevaba un perro al que tenía entrenado para abordar a los soldados nazis cuando entraba y salía del gueto. Naturalmente los soldados no querían saber nada del perro y sus ladridos tapaban a los gemidos de los niños, de esta forma llegó a salvar a 2500 niños.
Los nazis la atraparon y le rompieron las dos piernas y los dos brazos.
Irena llevaba un registro de los nombres de todos los niños que salvaba y los tenía guardados dentro de un bote de cristal escondido al pie de un arbol del jardin de su casa.
Pasada la guerra, intentó localizar a los padres que pudiesen seguir con vida y unir a las familias. La mayoría habían perdido la vida en las camaras de gas. Los niños que se salvaron encontraron casas de acojida o fueron adoptados.
En el años 2007 Irena fué propuesta para recibir el Premio Nobel de la paz, pero no fué escojida, el premio fué para Al Gore por unas diapositivas sobre el calentamiento global y en el 2009 se le dió a Barack Obama tan solo por tener buenas intenciones.

ESTA DAMA ES MI NOBEL!, gran mensaje , no permitamos que caiga en el olvido después de 68 años.
La intención de este mensaje es llegar a 40 millones de personas en todo el mundo. Si te apetece hazlo llegar a todos tus conocidos y pideles que lo difundan.
Gracias
IRENA SENDLER in memoriam 2008.

Vivir sin dinero es posible.


Heidemarie Schwermer, una mujer de 69 años de edad, procedente de Alemania, renunció a utilizar el dinero hace 15 años y dice que ha sido mucho más feliz desde entonces. 

La Increíble historia de Heidemarie comenzó hace 22 años, cuando ella, siendo profesora de mediana edad de la escuela secundaria, y que emergía de un matrimonio difícil, se mudó con sus dos hijos a la ciudad de Dortmund, en la región del Ruhr en Alemania. Una de las primeras cosas que notó fue el gran número de personas sin hogar, y esto la sorprendió tanto que decidió hacer algo al respecto. Ella siempre había creído que las personas sin hogar no necesitaban el dinero real para ser aceptados en la sociedad, sólo la oportunidad de hacerse valer por hacerse algo útil sería suficiente, por lo que abrió una Tauschring (tienda de intercambio), llamado "Gib und Nimm" (Dar y recibir ). 

Su pequeña empresa, era un lugar donde cualquiera podía intercambiar cosas y habilidades por otras cosas o habilidades que se necesiten, sin una sola moneda o billetes. La ropa vieja se podía comerciar a cambio de electrodomésticos de la cocina, y servicio de automóviles prestados a cambio de servicios de plomería, y así sucesivamente. Su pequeña tienda fue visitada por muchos de los desempleados de la ciudad y la gente jubilada dispuestos a intercambiar sus habilidades y cosas viejas por algo que sea necesario. Tauschring Heidemarie Schwermer eventualmente se convirtió en un fenómeno en Dortmund.

Empezó a darse cuenta de que estaba viviendo con un montón de cosas que realmente no necesitaban y en un principio decidió no comprar nada más. Entonces se dio cuenta de lo infeliz que era con su trabajo e hizo la conexión entre este sentimiento y los síntomas físicos (dolor de espalda y enfermedades constante) que sentía, por lo que decidió tomar otros trabajos. Ella comenzó a lavar los platos por 10 Deutchmarks por hora, a pesar de que muchos decían cosas como "¿Fuiste a la universidad, y estudiaste para hacer esto?", Se sentía bien consigo misma, y ?? No tenía ganas de valorar más sus estudios que alguien que trabaja en una cocina. En 1995, el Tauschring había cambiado su vida tanto que ella estaba gastando casi nada, pareció encontrar su camino en su vida. 

Así, en 1996. tomó la decisión más importante de su vida: vivir sin dinero. Sus hijos se habían mudado por lo que vendió el apartamento en Dortmund y decidió vivir como nómada, cambiando las cosas y servicios por todo lo que necesitaba. Se suponía que iba a ser un experimento de 12 meses, pero se encontró que amaba tanto su estilo de vida que no podía renunciar a ello. 15 años después, todavía vive de acuerdo con los principios de Gib und Nimm. Schwermer ha escrito dos libros sobre su experiencia de vivir sin dinero y le pidió a su editorial dar el dinero como caridad, para hacer feliz a mucha gente en vez de a uno. Ella está feliz de ser más saludable y está mejor que nunca. 

Todas sus pertenencias caben en una maleta de una sola vuelta y una mochila, ella tiene ahorros de emergencia de 200 €. Heidemarie ni siquiera tiene seguro de salud ya que no quería ser acusada de robar al estado, y dice que confía en el poder de auto-sanación cada vez que tiene algún inconveniente de salud. 

miércoles, 17 de julio de 2013

No existe el camino, lo haces tú.

por Belen Casado


Siempre me gustó la poesía: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”, pero ahora la comprendo vivencialmente, no intelectualmente.
¡Cuántas veces no te gustaría que te señalaran la decisión a tomar en la vida!, tener una brújula que te marcara: ahora hacia el Norte, luego hacia el Sur. No sabes si te vas a equivocar o no, no te sientes seguro del paso que vas a dar y agradecerías una guía del camino…
Pero sólo tú conoces realmente lo que sientes, los recovecos de tu alma, todos los matices de lo que estás viviendo en este momento. Porque eres tú quien está más cerca de ti mismo que nadie más. ¿Quién mejor que tú podría conocerte?
Por supuesto que estás abierta a escuchar lo que una persona cercana te aconseje porque sabes que todos tenemos una parte de verdad, pero la decisión siempre será cosa tuya y no puedes responsabilizar a nadie de ella.
No, no existe un camino que todos hayan transitado y que sea camino seguro al que lanzarse con los ojos cerrados, que te garantice solucionar ese problema de relación que tienes con tal persona o esa dificultad en el trabajo.
Existen las señales del camino, a modo de semáforos con sus tres colores (verde, amarillo y rojo), que nos avisan de algo a lo que tenemos que prestar atención, que escuchar, que sentir, que hacer caso…Sólo que, la mayoría de las veces, ese semáforo está dentro de uno mismo.
Porque es dentro de ti donde sientes la incomodidad cuando estás al lado de una persona que no te trata bien y es dentro de ti donde sientes la tranquilidad por estar al lado de alguien que no te va a juzgar por ser como eres.
El camino en tu propia vida lo vas haciendo tú, pero necesitas hacer caso a esas señales que sientes en tu interior y que no puedes evitar sentirlas por muchas racionalizaciones que pongas en tu cabeza para convencerte de lo contrario.
Tu camino es sólo tuyo. Tendrás que equivocarte y tomar sendas que te aparten de él para así darte cuenta de que habías hecho caso omiso a la decisión que mejor te sentaba pero más te costaba llevar a cabo.
Y siento decirlo, pero tu camino se recorre en soledad. Puedes tener al lado personas que te acompañen, pero nadie puede pisar por donde tú pisas, porque…tuyas son las huellas al andar.

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

jueves, 6 de junio de 2013

El día en que Jorge Bergoglio criticó a Cáritas


Un hombre sabio.Una critica excelente.¿Como no va a ser PAPA,un hombre tan sabio,humilde y sincero.
 VER EL VIDEO




lunes, 13 de mayo de 2013

La vida exige mucho más comprensión que conocimiento...

NO SUBESTIMES A LOS DEMÁS




En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:



“¿Cuántos riñones tenemos?”

...

“¡Cuatro!”, responde el alumno.



“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.



“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.



“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.



El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”.



Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.



La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.



DESCONOCIDO

domingo, 7 de abril de 2013

Algunas cosas son más importantes.

HIJO: "Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?"
DAD: "Sí, claro, ¿qué es?"
HIJO: "Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?"
PAPA: ". Eso no es asunto tuyo ¿Por qué me preguntas tal cosa"
HIJO: ". Sólo quiero saber Por favor dime, ¿cuánto ganas por una hora?"
PAPA: "Si quieres saberlo, gano $ 100 por hora."
HIJO: "Oh (El niño con tristeza agacha la cabeza hacia abajo)!.
HIJO: "Papá, ¿puedo pedir prestado $ 50?"
El padre se puso furioso.
PAPA:. "Si la única razón por la que quieres saber lo que gano es para pedir prestado dinero para comprar un juguete tonto o alguna otra tontería, entonces quiero que te marches directamente a tu habitación, quédate en tu recama y piensa por qué estás siendo tan egoísta. Yo trabajo duro todos los días como para lidiar con tu comportamiento tan infantil ".

El niño en silencio se fue a su habitación y cerró la puerta.
El hombre se sentó y comenzó incluso a ponerse más enojado acerca de las pregunta del pequeño. ¿Cómo se atreve a hacer tales preguntas sólo para obtener algo de dinero?
Después de una hora o algo así, el hombre se calmó y comenzó a pensar:
Tal vez había algo que realmente necesitaba comprar con esos $ 50 y realmente el niño no pedía dinero muy a menudo. El hombre se acercó a la puerta de la habitación del niño y abrió la puerta.

PAPA: "¿Estás dormido, hijo?"

HIJO: "No papá, estoy despierto".
PAPA: "He estado pensando, tal vez yo fui demasiado duro contigo. Ha sido un día largo y saqué mi frustración en ti. He aquí los $ 50 que me pediste..."

El niño se irguió, sonriendo.
HIJO: "Oh, gracias papá!"
Entonces, se levanta y agarra debajo de la almohada, unos billetes arrugados. El hombre vio que el muchacho ya tenía dinero, empezó a enfadarse de nuevo. El niño contó despacio su dinero, y luego miró a su padre.

PAPA: "¿Por qué quieres más dinero si ya tiene bastante?"

Hijo: "Porque yo no tenía suficiente, pero ahora sí.

"Papá, tengo $ 100 ahora. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo? Por favor, ven a casa temprano mañana. Me gustaría cenar contigo."
El padre se sintió aplastado. Puso sus brazos alrededor de su pequeño hijo, y le suplicó por su perdón.

*Es sólo un pequeño recordatorio a todos ustedes que trabajan tan duro en la vida. No debemos dejar pasar el tiempo entre los dedos sin haber pasado algún tiempo con aquellos que realmente importan en nuestras vidas, las personas cercanas a nuestros corazones. Recuerden que para compartir un valor de $ 100 de tu tiempo con alguien que amas. Piensa, si muero mañana, la compañía en la que estas trabajando fácilmente podría reemplazarte en cuestión de días. Pero la familia y los amigos que dejaremos de sentir la pérdida por el resto de nuestras vidas. Y ahora que lo piensas así, nos dediques todo tu tiempo en el trabajo acuérdate que ahí una familia que espera ansiosamente por tu llegada.

Algunas cosas son más importantes.


domingo, 13 de enero de 2013

Este día es mío y sólo mío



2013 enero 12

por Cecilia Casado

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¿Quién no habrá fantaseado alguna vez –o más de una- con poder apropiarse de veinticuatro horas y dedicarse únicamente a lo íntimo y personal? Decir al mundo sin palabras: este día es mío y sólo mío, no estoy para nadie, excepto terremoto o explosión nuclear, me desconecto de la rutina de la vida y que me dejen en paz…

Mientras tuve a mi cargo la intendencia de una familia “al uso”, es decir, dar de comer al marido y a los hijos y ocuparme de que no faltara el papel higiénico en casa, ese sueño me parecía eso: un sueño. No había cuartelillo ni siquiera los fines de semana, ni cuando íbamos de vacaciones. Aquello era una jornada continua a destajo y sin cobrar horas extras.

Bien estaría decir aquí y ahora que mucho de aquel trabajo estaba hecho con amor y asumido en libre elección, que yo nunca fui mártir, ni sufridora, ni me inventé serlo para acceder a prerrogativas que no me correspondían –como veía que hacían otras féminas alrededor-, pero el caso es que, entre unas cosas y otras, me dieron casi los cincuenta sin poder meter mano a la ración de espacio y tiempo en libertad que, intuía más que sabía, me correspondía…

Siempre hay en la vida un momento de “no retorno”, una fecha en la que todo se precipita y ya no hay marcha atrás, a partir de la cual no queda otra que seguir mirando hacia delante y quien se resista a ello se queda en vía muerta, como un tren sin locomotora ni destino. Esa “revelación” la obtiene cada uno de distinta manera, pero siempre llega. Lo que ocurre es que la mayoría no están atentos, ocupados en pequeñas fruslerías rutinarias, y les pasa por encima la realidad sin que noten más que un leve cosquilleo. Una pena.

(Cómo me cuesta seguir el hilo, empiezo a escribir y mis dedos escarban en el inconsciente sin pedir permiso.)

El caso es que ya desde hace muchos años me puedo permitir el lujo de marcar en mi pequeña agenda un día a la semana con las palabras bien grandes y en rojo: “ M I O “. Literalmente. Como si fuera un pastel que me voy a comer yo solita de tres bocados y sin compartirlo con nadie; ya lo siento, es mío. Así el tiempo y la libertad, así el espacio y los deseos y de la misma forma cualquier cosa que se me ocurra hacer ese día.

La principal característica de los días “míos” es que no suelo quedar con nadie; la soledad elegida me viste de gala esa mañana. Y los horarios desaparecen absorbidos por el embudo de la rutina que funciona ese día al revés. Es mi estado de ánimo quien marcará la pauta, el que me dejará en la cama remoloneando entre las páginas de un libro si hace frío y viento y lluvia afuera o el que me empujará a la calle, vestida de domingo un martes cualquiera, con ganas de respirar algún aire nuevo en la ciudad. Y comeré por ahí sin acordarme de que tengo una casa a la que volver, o jugaré a ser turista accidental de paso incierto. Quizás me asome al monte con todo mi equipo y con el perro a rastras, llegar lo más arriba posible con el coche y luego andar también lo más posible y cargar las pilas emocionales de aire puro y silencioso; o llegar hasta el último recodo del camino y allí, sin vergüenza ni pudor alguno, gritar desaforadamente lo que me rebulle por dentro.

Un día “mío” es un día sin compromisos, sin normas, sin prisas. Es un tiempo perdido y ganado a la vez, con la puerta cerrada a los timbres de móviles y las cortinas corridas a las luces de cualquier ordenador. Desconectarse, desenchufar los cables invisibles que nos atan a la vorágine absurda en la que hemos elegido vivir.

El jueves marqué en rojo mi pequeña agenda semanal. No publiqué un post en el blog ni contesté al teléfono. El ordenador estuvo apagado todo el día -¡eso sí que es un logro hacia la libertad!-; dormí nueve horas e hice la siesta. Paseé al sol las ganas de mi perro y no entré en ninguna tienda. Leí trescientas páginas de un libro atrapante y vi una película que me hizo pensar. Me regalé una comida deliciosa y no contesté al teléfono que sonó varias veces a lo largo del día siempre desde números desconocidos. El móvil en silencio. Yo en silencio. El mundo silenciado. Veinticuatro horas de tiempo únicamente “mío”.

La semana que viene otra vez. Y la próxima; y la siguiente. Hasta que aprenda a ser un poquito más feliz…

En fin.

LaAlquimista