sábado, 26 de enero de 2013

CAMPEONATO DE CASTILLA Y LEON.

JUNIOR FEMINA


Pto. Dorsal Tiempo a Nombre Sel/Equipo

1 352 41:54 0 SAN JOSE TEJERINA Maria CAJA RURAL

2 353 45:55 +4:01 USANDIZAGA ALTUBE Maider ALOÑA MENDI K.E. - ARRIKRUTZ



CADETE

Pto. Dorsal Tiempo a Nombre Sel/Equipo

1 313 34:33 0 PEREZ SANCHEZ Pablo ENBICI-STEVENS-MECHA

2 302 35:11 +38 ALBERDI MENDIZABAL Jokin ANDOAINGO TX. ESKOLA

3 315 35:42 +1:09 UMEREZ KORTABARRIA Julen ALOÑA MENDI K.E. - ARRIKRUTZ

4 306 35:51 +1:18 CASADO IBAÑEZ David CCB CAJA DE BURGOS

5 310 36:38 +2:05 GARCIA SORIANO Alberto UC VILLA DEL PRADO

6 316 36:43 +2:10 VAQUERO FLOREZ Sixto TRANS CHEMA BOLAÑOS AUT

7 301 37:49 +3:16 AIASTUI FURUNDARENA Xabier ALOÑA MENDI K.E. - ARRIKRUTZ

8 308 39:08 +4:35 GARCIA LLAMAS Alejandro UC VILLA DEL PRADO

9 307 39:40 +5:07 FEDOTOV ANDRIEVICH Vadim AYTO TORRELAVEGA

10 314 39:41 +5:08 TXINTXURRETA LARREA Ekaitz ALOÑA MENDI K.E. - ARRIKRUTZ

11 303 41:36 +7:03 ALTUNA MAEZTU Iñigo BURUNTZAZPI

12 311 41:49 +7:16 MURGIONDO MOIUA Xabier ALOÑA MENDI K.E. - ARRIKRUTZ




Parot

Hiru euskal preso politikori ‘Parot doktrina’ deritzona aplikatu diete


Jesus Mari Zabarte, Xabin Usandizaga eta Andoni Cabello euskal preso politikoei espetxealdia luzatu diete 197/2006 sententzia aplikatuta. Haietako bik martxoan behar lukete kalean; Usandizagari irteera data jarri aurretik ezarri diote neurria.


Naiz.info
Donostia
24/01/2013
Iruzkin 1Dagoeneko 91 dira, Etxeratek jakitera eman duenez, 197/2006 sententzia, ‘Parot doktrina’ gisa ezagutzen dena, aplikatu dieten euskal preso politikoak, eta horietatik 71k espetxean jarraitzen dute oraindik.



Jesus Mari Zabarte arrasatearra Jaengo espetxean dago, eta 29 urte daramatza preso bigarren aldiz atxilotu zutenetik. 2013ko martxoaren 29an kalean behar luke, baina neurri honekin zigorra 2015era arte luzatu diote.



Bestalde, Xabin Usandizaga oñatiarra 1997an espetxeratu zuten, eta egun Jaenen dago baita ere. Irteera data finkatu aurretik aplikatu diote sententzia, eta oraindik ez daiki noiz arte luzatuko dioten espetxealdia.



Andoni Cabello urbinarra, azkenik, 1991n espetxeratu zuten eta Castello I-eko kartzelan dago. Honek martxoaren 21ean zeukan finkatuta irteera data, baina zigorra 2021 arte luzatu diote.



Etxeraten aburuz, presoez gainera, haien senide eta lagunei ere bizi osorako zigortzen zaie eta neurri horiekin «berehala» amaitu behar dela ohartarazi du.

Santa Paula .26 Enero

Patrona de las Viudas 347- 404


Su fiesta se celebraba el 26 de enero en el antiguo calendario.



Santa Paula nació el 5 de mayo de 347. Por parte de su madre, tenía parentesco con los Escipiones, con los Gracos y Paulo Emilio. Su padre pretendía ser descendiente de Agamenón. Paula tuvo un hijo, llamado Toxocio como su marido y cuatro hijas: Blesila, Paulina, Eustoquio y Rufina.



Paula era muy virtuosa como mujer casada y con su marido edificaron a Roma con su ejemplo. Sin embargo ella tenía sus defectos, particularmente el de cierto amor a la vida mundana, lo cual era difícil de evitar por su alta posición social. Al principio Paula no se daba cuenta de esta secreta tendencia de su corazón, pero la muerte de su esposo, ocurrida cuando ella tenía 33 años, le abrió los ojos. Su pena fue inmoderada hasta el momento en que su amiga Santa Marcela, una viuda romana que asombraba con sus penitencias, la persuadió de que se entregara totalmente a Dios. A partir de entonces, Paula vivió en la mayor austeridad.



Su comida era muy sencilla, y no bebía vino; dormía en el suelo, sobre un saco; renunció por completo a las diversiones y a la vida social; y repartió entre los pobres todo aquello que le pertenecía y evitó lo que pudiera distraerla de sus buenas obras.





En una ocasión ofreció hospitalidad a San Epifanio de Salamis y a San Paulino de Antioquía, cuando fueron a roma. Ellos le presentaron a San Jerónimo, con quien la santa estuvo estrechamente asociada en el servicio de Dios mientras vivió en Roma, bajo el Papa San Dámaso.





Santa Blesila, la hija mayor de Santa Paula, murió súbitamente, cosa que hizo sufrir mucho a la piadosa viuda. San Jerónimo, que acababa de volver de Belén, le escribió una carta de consuelo, en la que no dejaba de reprenderla por la pena excesiva que manifestaba sin pensar que su hija había ido a recibir el premio celestial. Paulina, su segunda hija, estaba casada con San

Pamaquio, y murió siete años antes que su madre. Santa Eustoquio, su tercera hija, fue su inseparable compañera. Rufina murió siendo todavía joven.





Cuanto mas progresaba Santa Paula en el gusto de las cosas divinas, mas insoportable se le hacía la tumultuosa vida de la ciudad. La santa suspiraba por el desierto, y deseaba vivir en una ermita, sin tener otra cosa en que ocuparse más que en pensar en Dios. Determinó, pues, dejar su casa, su familia y sus amigos y partir de Roma. Aunque era la más amante de lasmadres, las lágrimas de Toxocio y Rufina no lograron desviarla de su propósito. Santa Paula se embarcó con su hija Eustoquio, el año 385; visitó a San Epifanio en Chipre, y se reunió con San Jerónimo y otros peregrinos en Antioquía. Los peregrinos visitaron los Santos Lugares de Palestina y fueron a Egipto a ver a los monjes y anacoretas del desierto. Un año más tarde llegaron a Belén, donde Santa Paula y Santa Eustoquio se quedaron bajo la dirección de San Jerónimo.



Las dos santas vivieron en una choza, hasta que se acabó de construir el monasterio para hombres y los tres monasterios para mujeres. Estos últimos constituían propiamente una sola casa, ya que las tres comunidades se reunían noche y día en la capilla para el oficio divino, y los domingos en la Iglesia próxima. La alimentación era escasa y mala, los ayunos frecuentes

y severos.





Todas las religiosas ejercían algún oficio y tejían vestidos para sí y para los demás. Todos vestían un hábito idéntico. Ningún hombre podía entrar en el recinto de los monasterios. Paula gobernaba con gran caridad y discreción. Era la primera en cumplir las reglas, y participaba, como Eustoquio, en los trabajos de la casa. Si alguna religiosa se mostraba locuaz o airada, su penitencia consistía en aislarse de la comunidad, colocarse la última en las filas, orar fuera de las puertas y comer aparte, durante algún tiempo. Paula quería que el amor a la pobreza se manifestase también en los edificios e iglesias, que eran construcciones bajas y sin ningún adorno costoso. Según la santa, era preferible repartir el dinero entre los pobres, miembros vivos de Cristo.







Paladio afirma que Santa Paula se ocupaba de atender a San Jerónimo, y le fue a éste de gran utilidad en sus trabajos bíblicos, pues su padre le había enseñado el griego y en Palestina había aprendido suficiente hebreo para cantar los salmos en la lengua original. Además, San jerónimo la había iniciado en las cuestiones exegéticas lo bastante para que Paula pudieseseguir con interés su desagradable discusión con el obispo Juan de Jerusalén sobre el origenismo. Los últimos años de la santa se vieron ensombrecidos por esta disputa y por las preocupaciones económicas que su generosidad había producido. Toxocio, el hijo de Santa Paula, se casó con Leta, la hija de un sacerdote pagano, que era cristiana.



Ambos fueron fieles imitadores de la vida de su madre y enviaron a su hija Paula a educarse en Jerusalén al cuidado de su abuela. Paula, la joven, sucedió a Santa Paula en el gobierno de los monasterios. San Jerónimo envió a Leta algunos consejos para laeducación de su hija, que todos los padres deberían leer. Dios llamó a sí a Santa Paula a los 56 años de edad. Durante su última enfermedad, la santa repetía incansablemente los versos de los salmos que expresaban el deseo del alma de ver la Jerusalén celestial y de unirse con Dios.



Cuando perdió el habla, Santa Paula hacía la señal de la cruz sobre sus labios. Murió en la paz del señor, el 26 de enero del año 404.









viernes, 25 de enero de 2013

URGAIN.'Ikasbidaia'


Los centros de Urgaiñ refuerzan su unión con una canción identitaria y un vídeoclip


La letra y música la ha compuesto un padre del centro, Iñigo Biain



Presentación. Padres, profesores y alumnos en el acto. :: MARIAN

25.01.13 - 00:41 - M.G.
OÑATI.


La escuela pública oñatiarra no solo acaba de estrenar marca: Urgaiñ. El proyecto de unión en el que han trabajado padres, profesores y alumnos ha dado mucho de sí, «ha generado mucha ilusión». Y esas ganas han sido el motor de una canción: 'Ikasbidaia', que en adelante será la seña de identidad de los cuatro centros, y que el miércoles por la tarde todos los agentes implicados presentaron en las instalaciones de Errekalde.


«Hemos querido explicar de una forma original y que llega a todos los públicos, los porqués de la creación de Urgaiñ y el viaje educativo que emprenden los escolares con nosotros» explicó Lukene Igartua.

Desde la asociación de padres se pensó que sería bonito tener una canción propia, y no tenemos palabras para agradecer el compromiso que han demostrado y el enorme trabajo realizado por Iñigo Biain, continuó Borja Moiua.

El resultado, una canción muy pegagiza y marchosa, que alumnos de los distintos centros de Urgaiñ, padres y profesorado canturrean en un participativo videoclip, que han subido a youtube, y va a ser utilizado también en la campaña de matriculación.

Biain confesó que «ha sido un placer hacer la canción. Todo empezó como un proyecto pequeñito, pero la ilusión de la gente, ha hecho que se convierta en algo grande, y eso me llegó a dar un poco de vértigo, por la responsabilidad». Urgaiñ ya tiene banda sonora.

† Mª Rosario Erle.





24/01/2013.
Mª ROSARIO ERLE LIZARRALDE.
86 URTE.

† Antonio Egaña.




24/01/2013.
ANTONIO EGAÑA CALLES.
90 URTE.

Conversión San Pablo.25 Enero

Fiesta de la Conversión de san Pablo apóstol. Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino, eligiéndole para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo (c. 67).








Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.



Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.



Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!



A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.



Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.



Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo "respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor". En su interior había buena dosis de saña.



"Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió" (Act. 9, 3-9).



Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.



El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vió él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.



Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.